miércoles, junio 30, 2010

El placer de leer

Podría nunca haber escritu una sola palabra, jamás publicar ningún cuento ni emprender nunca la escritura de una novela. Hubiera podido dedicarme enteramente a la imagen, hacer carrera de diseñador gráfico o ilustrador y nunca entrarle al oficio de narrador.

Pero nunca, nunca hubiera podido dejar de ser lector.

La lectura, pienso, es el único vicio que hay que promover. Aquí pueden entrar todos los lugares comunes al respecto. Los suscribo todos y más allá de si la lectura es buena para la salud o no, es sumamente divertido.

Pertenezco a la generación que llegó a la lectura a través del cine y la tele. Y si bien tuve el privilegio de nacer en una familia de lectores, nunca compartí sus gustos. Contrapuesto al Miguel Strogoff que hizo las delicias de mi papá cuando niño, tuve que buscarme mi propio canon.

Así, descubrí en las traducciones españolas de la revista Fantasy and Science Fiction mundos nuevos, muchas veces poco esperanzadores. Me leí varios de los libros de la serie juvenil de Lucky Starr, escritas por un jovencísimo Isaac Asimov (que me dejó de gustar pronto) y varias novelas de Ray Bradbury (su Fahrenheit 451 fue la primera novela que leí).

Todo esto complementado con cientos y cientos de cómics. De todos ellos, lo que realmente me echó a perder fue el humor cínico de la revista MAD de los setenta. Aragonés, Al Jaffee, Mort Drucker, Jack Davis, Antonio Prohias, Sergio Flores y el resto de lo que el editor llamaba "los idiotas de siempre" (the usual gang of idiots).

No veo televisión. No la entiendo. Quizá soy un personaje del siglo XIX transplantado al XXI. A cambio, leo todo el tiempo. No tanto como quisiera, pero no desaprovecho la oportunidad de dejar el coche e irme en transporte público para leer un poco.

Pero ojo, no creo que esto me haga mejor persona que alguien que no lee nada. Eso es un mito, propiciado por los que leen, me parece. Lo cierto es que si las estadísticas oficiales son ciertas (y tengo buenos motivos para desconfiar de ellas), entonces leo por varios compatriotas.

En fin, todas estas líneas para compatir un poco de mi entusiasmo desmedido por la lectura, sobre lo que quisiera abundar en los siguientes posts...

PD: Hoy miércoles es el Jam de escritura en el que participo con Alejandro Almazán. Musicaliza Feli Dávalos. La cita es en Citlaltépetl 25, colonia COndesa, a las 8 de la noche. Ojalá puedan asistir.

3 comentarios:

Yair Mendoza dijo...

La aproximacion a la lectura en la que todo el tiempo estuvo en tu entorno (padre lectores por ejemplo) ayuda mucho a superar la fase en la que nos quieren hacer lectores a la fuerza y nos dan a leer a Kafka y Marx ¡en la secundaria!!. Si hubiera un proceso para crear lectores el comic estaria presente.

Bef dijo...

Seguro, y animaría a muchos.

Saludos.

{{El Diablo}} dijo...

Naa como una buena lectura para alimentar el espìritu (y el ego, ¿por què no?)

Tienes razòn en que ser lectores asiduos no nos convierte en mejores personas que quienes no leen, pero contamos con un buen numero de ventajas sobre aquellos: desde un vocabulario màs amplio, hasta màs y mejores temas de conversaciòn.


Saludos E nfermos.