sábado, diciembre 24, 2005

Lecturas de invierno

Hoy quiero compartir aquí lo que ando leyendo en estas vacaciones decembrinas, algunos de ellos ya me los refiné y otros estoy en proceso de; la mayoría de ellos son recomendaciones de gente que quiero y ahora quiero correr la voz.

Van primero los ya leídos:


La mano de la buena fortuna de Goran Petrovic
"¿Tú me dijiste que Petrovic escribe como si Neil Gaiman fuera buen novelista?", le pregunté a Alberto Chimal. "No fui yo", me contestó, "pero es una buena manera de definirlo."

Efectivamente, Goran Petrovic, nacido en Serbia en 1961, es un fabulador de refinada vocación fantástica, y si bien estoy casi seguro de que no tiene ninguna vinculación directa con el propio Gaiman (ni siquiera deben conocerse), ambos deben compartir un montón de lecturas (y gozarían los libros del otro).

Fue mi amiga Bob la que habló por primera vez de Petrovic, que es su autor favorito, y quien me dijo que esta novela sería presentada en el Museo de Antopología. Ahí estuve, con una centena de entusiastas que incluyeron a los propios Bob, su novio René y Chimal.

La novela, situada en un período que cubre prácticamente todo el siglo XX serbio, es una celebración gozosa del acto de la lectura como elaboración mágica (y no pocas veces como acto subversivo). El misterioso libro Mi legado, novela ficticia sin personajes ni trama que sólo contiene la minuciosa descripción de una casa y sus jardines, sirve al autor para enlazar la historia de Anastas Branica, el autor del extraño libro y una serie de personajes entrañables que incluyen al corrector de estilo de una revista turística, una estudiante de inglés que busca emigrar de Belgrado, un espía del viejo estado comunista y una anciana bibliófila, enamorada en su adolescencia de Anastas.

Cualquier sinopsis que hiciera de la trama sólo sería un grosero bosquejo, como la cuarta de forros del propio libro, por lo que los invito con entusiasmo a adentrarse en su páginas para perderse en el universo onírico de Petrovic. De lo mejor que he leído recientemente.







Savage Membrane de Steve Niles
Hace poco vi a mi amigo y colega monero Santiago Casares Chili. Platicando con él me di cuenta de lo desconectado que ando del mundillo de los cómics. Chili, generoso como siempre, me prestó un par compilaciones de la serie Y: The Last Man (que la neta no me entusiasmó mucho) y de Hellblazer, que me gustó bastante más. También me prestó un par de novelas interesantes, una de las cuales ya leí: Savege Membrane es una hitoria de Steve Niles, guionista menor de cómics (ha escrito algunas cosas de Spawn y Batman, pero no es Alan Moore o Grant Morrison).

El autor fusiona dos subgéneros por los que siente un amor desbordado que no puede disimular, la novela negra y el horror. Cal MCDonald es un detective duro, ex policía y ex drogata que además de todo, puede ver gente muerta. Acompañado de Mo' Lock, su fiel asistente zombie, a McDonald se le encargan los casos más estrafalarios con los que tiene que lidiar el oficial Blout del departamento de policía de Washington DC.

En esta ocasión, una serie de cadáveres aparecen por toda la ciudad. Los cuerpos son hallados sin causa evidente de fallecimiento, pero con la caja encefálica vacía. McDonald sabe que detrás de ello yace una fuerza oscurs y misteriosa a la que se enfrentó en el pasado.

Si bien no es una gran novela (me parece que a veces se pierde en el homenaje y que tiene problemillas de ritmo), Niles logra crear un personaje entrañable dentro de un mundo ficticio donde lo que domina es la atmósfera noir perfectamente asimilada de autores como Ed McBain, James Ellroy y el mismísimo Chandler. Hay momentos en que recuerda al Stephen King de Umney's Last Case, pero en todo caso jamás cae en lo aburrido (y se agradece que tome distancia de los referentes obligados de John Constantine y los X-Files). Una divertida novelita policíaca bien diseñada e ilustrada por Ashley Wood.

Sus ojos son fuego, de Gonzalo Soltero
Ésta es la única de la que no tengo imagen (y que olvidé en casa, de otro modo hubiera digitalizado la portada).

Ganadora en 2004 del prestigioso premio de novela Jorge Ibargüengoitia, convocado por el estado de Guanajuato, Sus ojos... es una gran novela de ciencia ficción, en la mejor acepción del término. En ella, el biólogo Adrián Ustoria sobrelleva una mediocre vida de investigador en un instituto dominado por la administración burocrática y los trabajadores sindicalizados. Ustoria intuye que está en el umbral de un gran descubrimiento que vincula el comportamiento animal y su agresividad con los niveles de contaminación de la Ciudad de México, sólo para descubrir que ésta se ha convertido en una bomba de tiempo para sus habitantes, amenazadas por la especie animal con la que la humanidad siempre ha competido: las ratas.

Perturbadora, inquietante pero sobre todo rigurosamente ejecutada, la novela demuestra desde la primera página los méritos que decidieron al jurado otorgarle el premio.

Desgraciadamente es difícil de conseguir, pero vale la pena el intento (supe de ella por una nota muy entusiasta de Eduardo Antonio Parra, así que viene con buenas recomendaciones).

En proceso de lectura:


Cuando el río suena, de Joe R. Lansdale
Regalo de Alberto y Raquel Chimal, que saben de mi gusto por los cuentos de Lansdale, que a su vez conocí por Pepe Rojo.

Cuando el río suena es la traducción de la novela The Bottoms, con la que el autor ganó el Edgar Award en 2001. A medio camino entre la novela negra, el horror y el recuento histórico, narra los recuerdos de un niño texano durante la gran depresión, cuando su vida cotidiana se ve rota por el descubrimiento, junto con su hermanita, del cadáver de una mujer negra que ha sido violada, torturada y colgada de un árbol a un lado del río.

Un autor perturbador donde los haya, Lansdale logra equilibrar el tono iniciático de la narración con la sordidez del asesinato, la tensión racial en la Texas de los años treinta y la recreación del habla de la época (que desgraciadamente se pierde en la traducción que por otro lado es impecable). Apenas la comencé a leer y ya voy en la página 70 de 306, así que promete, ya les contaré...







Por leer:







Atlas descrito por el cielo, de Goran Petrovic
Esta fue la primera novela que publicó en español la editorial Sexto Piso de Petrovic. La mano de la buena fortuna me dejó con ganas de más. Debo resaltar la extraordianria traducción de una mujer de nombre impronunciable a quien en la presentación del libro todos llamaban Buba (sí, como la de Quintero). Es el libro favorito de mi amiga Bob.













Battle Royale, de Houshun Takami
Hace poco lamentaba con José Luis Zárate la ausencia de traducciones de ciencia ficción japonesa (narrativa, no manga ni anime). Sin saberlo, Chili llegó al rescate al prestarme esta novela en la que un grupo de preparatorianos son llevados a una isla desierta como parte de un experimento militar secreto.

En ella, deben pelear unos contra otros hasta que de los cuarentaidós sólo quede un sobreviviente (Survivor meets Beverly Hills 90210 a lo cabrón).

La novela ha sido posteriormente adaptada a manga y se adaptó al cine en una cinta hiperviolenta (seguro el Carcass y Jorge Grajales ya la vieron). Yo me muero por hincarle el diente. Ya les platicaré...







The Blind Assasin, de Margaret Atwood
Penúltima novela de esta autora canadiense, quizá la más importante de su generación. La he empezado a leer dos veces sin avanzar mucho, así que esta es mi oportunidad. Espero lograrlo.

Así mismo, me gustaría terminar la trilogía de Red Mars, Green Mars y Blue Mars De Kim Stanley Robinson, acabar de una vez por todas Vineland de Thomas Pynchon y leer Perdido Street Station de China Mieville (que me regaló Paco Haghenbeck hace mucho) y Cryptonomicon y Diamond Age de Neal Stephenson, pero creo que tendrán que esperar al próximo año, igual que Salem's Lot del buen y viejo Stephen King.

Además, hay que hacerle espacio a algún libro serio. Aunque sea uno de Saramago...

Oh well.

Feliz navidá. Salú.

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