viernes, enero 27, 2012

Big in Texas

La noche del jueves 27 de enero, por la generosa invitación del escritor Chris N. Brown, Pepe Rojo y yo presentamos en la librería Book People de Austin, Texas el libro Three Messages and a Warning, antología de literatura fantástica mexicana recién publicada en los EE. UU.


La fachada de Book People.

Chris, escritor texano de ciencia ficcióncompiló junto con Eduardo Jiménez Mayo una colección de 34 cuentos de fantastica mexicana, que van desde la ciencia ficción hasta el realismo mágico.

El libro junta a 34 autores mexicanos y cubre un panorama muy completo del quehacer de los imaginantes mexicanos, cubriendo cuatro generaciones de narradores.

A diferencia de nuestro país, acá no se hacen presentaciones de mantel verde. Normalmente los autores leen extractos del libro sin más protocolo y luego responden preguntas del público.


El anuncio de la lectura en la marquesina de la librería.


Mi admirado Pepe Rojo y yo volamos hasta Austin para leer ante el público local. Al llegar al lugar no sabíamos qué tipo de gente vendría a la lectura. Yo temía que no llegara nadie: "Mexican science fiction? Is there such a thing?"


El libro en la mesa de novedades.


Chris N. Brown presentándonos ante el público.


Fui el más sorprendido al descubrir que no sólo llegó gente sino que además el lugar se llenó:


Ambos leímos nuestros respectivos cuentos. Después vino una breve sesión de preguntas y respuestas. Me dio gusto ver un público predominantemente anglosajón, pues para ellos va dirigido el libro.


Pepe leyendo. En minutos se ganó al público, que es muy exigente.


Al final vino la firma de libros. Casi se agotaron los 50 que mandó la editorial. Por supuesto fue muy emocionante platicar con el público y tener este acercamiento con lectores en otro idioma. Quiero pensar que el libro ltendrá resonancia entre los lectores norteamericanos que se le acerquen.


No seremos embajadores pero sí recaderos de la ciencia ficción mexicana.


Con la firma de libros cerramos la noche, sin duda un éxito y los tres nos fuimos junto con Agustina, novia de Chris a festejar.

De verdad me hubiera gustado que nos acompañaran más colegas mexicanos. Estoy seguro de que habrá otroas oportunidades de promover el libro de ambos lados de la frontera. Desde acá un saludo a todos los colegas incluidos en esta aventura. Nos hicieron falta por acá.

3 comentarios:

AJ Perez G dijo...

Felicidades estimado Bef, que gusto me da ver que siguen saliendo constantemente buenas ediciones representativas del "inexistente" genero de la CF Mexicana. De hecho estoy leyendo Los Viajeros (precisamente estoy en medio de Ruido Gris) y ¡que agasajo de antología!; definitivamente es puro peso pesado del genero, muchas gracias por el esfuerzo. Definitivamente recomiendo vivir (temporalmente eso si) en Texas, yo lo hice hace un tiempo...
Saludos de un asiduo de la CF Mexica perdido en el Noreste gringo...
@ajperezgo

El_Torres_de_Nueva_York dijo...

Bernardo:

Estoy absolutamente seguro que mi comentario te va a sorprender! Para empezar, lo escribo en respuesta a un post tuyo de hace varios años - relacionado con Félix González, el mal llamado "Papayo".

1. ¿Quien soy? Me llamo José Luis Torres. Pasé por las aulas del Colegio México (Mérida 33 y 50) muchos años antes que tú. Estudié Ingeniería Química en la UNAM, y después la maestría (University of Aston, UK) y el doctorado (Dartmouth College, U.S.) en la misma disciplina. Y actualmente soy profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

2. ¿Como llegué aquí? Ni preguntes. "Surfeando" sin medida ni clemencia. Busqué al Papayo y encontré tu nota. Y me llamó la atención que - aunque no explicas por qué - tu actitud hacia los Maristas es bastante negativa.

3. Ahora va la mía. Cuando estaba en tercero de secundaria (1963), el Papayo era mi maestro titular. Yo era, como se dice en los U.S.A., "goody two-shoes" - el clásico buen estudiante, y metido hasta las orejas en todo lo que era el Colegio. Dirigía el periódico mural, escribía en el periódico semanal mimeografiado y tocaba el clarín en la Banda de Guerra.

Pues un día, al final de la última clase, el Papayo nos dijo (a unos amigos igual de sonsos y a mí) que si nos podíamos quedar un rato, que tenía algo que celebrar. Pues dijimos que sí, y nos metimos al salón del grupo A, el primero de la planta baja del edificio de Secundaria. Ya en el salón, que se presenta el Papayo con una botella de Tequila, varias copas, una lata de sardinas y galletas saladas - y que nos comienza a servir! (WTF, dirían en mi actual rancho).

No tuvimos chance ni de probar el tequila, porque en eso se presentó el profesor de Química (otro hermano a quien el apodaban "el Hormigón), quien entró en cólera. Y le dijo al Papayo: "Félix! ¿Que estás haciendo?". El Papayo enrojeció casi morado y el Hormigón nos dijo a los chavos: "Y ustedes, váyanse a su casa. Ya!". El Papayo no alcanzó a ponernos su sebosa mano encima, pero por favor, dime, ¿exactamente para qué servirías tequila a unos niños de 14-15 años? No mayor me digas que para inspirarnos a rezar el rosario con mayor devoción! Si eso no fué un claro incidente de intento de pederastia, entonces ¿que es?. Yo estoy convencido de que salvé mi virginidad rectal por un pelo de rana calva - sin mencionar años de psicoterapia.

Ya después, preguntando, nos enteramos que el Papayo había sido transferido del Instituto México (en la colonia del Valle), por sospecha de pedofilia. Mira que cabroncitos los Maristas - en vez de mandarlo a la cárcel, nomás lo cambiaron a otro coto de cacería, donde encontró clientes frescos!.

Y por si te queda duda de que lo que cuento es cierto, déjame darte nombres de algunos de los demás chavos que protagonizamos ese triste espectáculo - y que pueden o quizá DEBEN confirmar que mi relato es factual. Gustavo Saldaña Jattar, marista por un tiempo y ahora casado y profesor de la Universidad Iberoamericana; Michael Fisher, marista aún, profesor de un Colegio Marista en Nueva York; Miguel Ruiz Juvera, marista por menos de un año y luego Ingeniero Químico de la UNAM (a Miguel si le perdí la pista).

Bien, ya dije lo que tenía que decir. Sobra decir que a raíz de esta (y otras experiencias con profesores proto-fascistas), terminé transfiriéndome a la prepa de la UNAM, y abandonando la Iglesia Católica para siempre.

Un saludo, desde la Ciudad de Nueva York.

Jose L. Torres PhD
CSI/City University of New York
jose.torres@csi.cuny.edu

Bef dijo...

José:

Ya te contesté en privado. Muchas gracias por compartir tu historia.

Detesto a los maristas. Ahora me diste un nuevo motivo.

B