lunes, octubre 19, 2009

Empecé a escribir por dos razones. La primera es que el amigo con el que hacía pareja para hacer cómics tardaba demasiado en dibujarlos. La segunda era porque me gustan los subgéneros.

Sí, sé que son dos razones muy pedorras para abrazar una vocación narrativa. Para meterse a escritor.

Tengo decenas de colegas que empezaron a escribir por que leyeron a Tolstoi. Porque deseaban siquiera rozar de lejos la belleza de lo escrito por Borges. Porque una fuerza primigenia les obligaba a vertir sus poemas sobre la página en blanco. Muy bien. Los respeto y a muchos de ellos los estimo.

Uno de mis cuates, el Rufián Melancólico acaba de escribir esto en su blog:

Taxonomía de la escritura

Las personas inteligentes escriben novelas.
Las sabias, cuentos.
Las empeñosas, ensayos.
Las iluminadas, poesía.
Las simples con aspiraciones estudian literatura para disertar sobre las cuatro anteriores.


Es un bonito aforismo. Con la agudeza de todo lo que escribe el Rufián.

Yo empecé escribiendo cuentos. Cosa curiosa, el cuento es mucho más complejo que la novela, lo sé ahora, pero nadie empieza escribiendo novelas. O muy poca gente.

Inicié, decía, con los cuentos. Desde los primeros balbuceos, juegos presuntamente ingeniosos con finales que yo suponía sorprendentes sólo para darme cuenta, como todos los que comienzan a escribir, que tus primeros textos están llenos de lugares comunes.

Escribí cuentos durante varios años. Comencé a explorar la estructura del género. Me puse a leer sobre la construcción de las anécdotas, la caracterización de los personajes. Sobre la tensión dramática. Con gran torpeza y desde lo autodidacta: yo estudié diseño gráfico, donde no se lee nada. Tuve que ir intuitivamente, sin tutores especializados.

Entonces descubrí que podría pasarme años escribiendo cuentos pero difícilmente podía llevar mi carrera a ningún lado, por dos razones: no tengo el talento de Alberto Chimal y ningún editor grande publica libros de cuento.

Pero abundaré sobre ello en el siguiente post.

2 comentarios:

Yoko dijo...

Yo quisiera escribir como Benedetti, con esa capacidad de narrar lo cotidiano y darle el giro preciso; o con las ideas políticas que mantuvo hasta su muerte.

Te dejo una página donde escribo algunos cuentos (creo que todo empezamos por cuentos por su brevedad a pesar de la complejidad; sin duda, hilar más de 100 páginas es un reto...)
http://historiando.ratosdenada.com , con la esperanza de que me des tu opinión sobre ellos.
saludos

Erik Proaño Muciño (Frik) dijo...

...ándele mi Bef, esas razones "pedorras" son las que a mi también más me motivan :) frijol bayo dixit.