Queremos tanto a Alan (2)
Atención: cuando lo acabé de escribir, me di cuenta de que este era un post MUY clavado en el mundo de los cómics. Vaya este aviso a modo de advertencia...
Generoso como siempre, mi amigo Pepe Rojo me prestó el libro Alan Moore: Portrait Of An Extraordinary Gentleman.
Tan peculiar volumen es la compilación de una serie de textos e ilustraciones hechos por gran número de moneros --básicamente europeos-- en homenaje a Moore, con motivo de su cumpleaños 50, publicado en el 2003.
Destacan entre los textos una biografía en forma de cómic del famoso guionista --en donde me enteré de montón de detalles extraños de su vida-- y una carta abierta, escrita por el dibujante Steve Bissette. El resto del libro es casi prescindible (puras loas a lo grandioso que es Alan, pero vamos, de tanto decirlo da flojera).
Como sea, es precisamente la carta de Bissette la que me ocupa ahora. Quienes estén familiarizados con el mundillo del cómic lo ubicarán como uno de los grandes dibujantes de cómics de horror de los 80, quien al lado de su amigo John Tottleben ilustraron los casi 60 números que escribió Alan Moore para la serie Swamp THing de la DC cómics.
Fue precisamente Swamp Thing o La Cosa del pantano el título que originó en los ochenta el subsello Vertigo de cómics para adultos. Como escribí en el post anterior, fueron Moore, Bissette y Tottleben los creadores de John Constantine, el Hellblazer, personaje llevado recientemente a la pantalla e interpretado por Keanu Reeves.
Pero me estoy desviando.
Como decía, casi todas los textos e imágenes del libro nos hablan de lo grandioso que es Alan, lo creativo que es y lo importante que ha sido su obra en el mundo de los cómics. El único que difiere, la voz disonante en este coro que canta Happy Birthday es Bissette.
El dibujante escribe lo que me parece una conmovedora carta de amor entre colaboradores. Quienes hayan tenido un socio creativa, al estilo de Goscinny y Uderzo, Oesterheld y Breccia, Muñoz y Sampayo o similares entenderán a qué me refiero. Se desarrolla una suerte de relación de pareja intensa pero asexual.
Por ello, el texto de Bissette es, como bien me decía Pepe, una carta de amor a Alan, a quien Steve no ha visto desde hace años, cuando tuvieron su ruptura.
Los hechos:
Bissette y sus amigos John Tottleben y Rick Veitch fueron parte de la primera generación de la escuela de moneros del legendario Joe Kubert, graduados en 1978.
Eran en aquel tiempo jóvenes impetuosos, tan amantes de los cómics como de la contracultura. Stephen Bissette señala como gran influencia el trabajo de los artistas underground de los 60. Con ellos compartía la fascinación morbosa por los EC Comics. famosas historietas de horror que incluían títulos como Tales from the Crypt, editados por William Gaines en los 50 (también editor de MAD).
Desde luego, estos camaradas querían hacer algo diferente con su trabajo, no se sentían contentos con la sosa escena de cómics de superhéroes de la época. Por ello, eran cazadores de material europeo. Así es como dieron con la revista inglesa Warrior, donde Alan Moore publicaba por episodios laas series de Miracleman y V for Vendetta, ambas piezas fundamentales de la revolución de la historieta en los 80.
"Wow", pensaban este par de gringuitos, "imagínate trabajar con este cuate."
Ambos habían pedido chamba en DC Comics, concretamente para hacer Swamp Thing, personaje de historias de terror que habían creado Lein Wein y Berni Wrightson a inicios de los 70. No sólo se las dieron (no sin batallar un poco) sino que además al poco tiempo el editor les iunformó que el nuevo guionista de la serie sería precisamente Alan.
Alguna vez Stephen King dijo que el Dark Knight de Fran Miller es la pieza más fina de arte cómic jamás disponible para las grandes masa. Yo me permito diferir del maestro: estoy convencido de que ese honor le corresponde a los cómics mensuales de Swamp Thing hechos por este equipo, vendidos a 75 centavos de dólar durante mediados de los 80.
Siempre he sentido que el horror es el patito feo de los subgéneros, por la dificultad de renovarse. Sin embargo, la labor de estos sujetos inyectó, hum, sangre fresca al género, sobre todo en un medio tan reacio a los cambios como el cómic. Mes a mes, Swamp Thing se enfrentaba a situaciones tan extrañas como inquietantes, en los que habría de convertirse en un tour de force a los más profundos miedos de la Norteamérica de los 80. Nada mal para un inglés que jamás había pisado Estados Unidos.
Afortundamante todas esas historias, publicadas originalmente en papel corriente ("papier merdique". lo llamó Moebius) están recopiladas en 6 tomos editados por Vertigo.
Bissette recuerda esta época con la nostalgia con que se ve el esplendor: "Era el principio de algo sin precendentes para nosotros y, como resultó ser, para los cómics como una comunidad. un medio y una industria", escribe el dibujante.
Ellos terminarían su etapa en Swamp Thing y se moverían a otros proyectos.
Sería larguísimo y estéril intentar resumir el texto de Bissette. Baste resaltar dos cosas. Dice que el gran talento de Alan Moore es el poder interactuar creativamente con su dibujante en turno, involucrándose en su estilo narrativo e intereses creativos, de ahí el éxito de piezas como Watchmen y From Hell. Incluso cuando trabajó con Jim Lee para escribir unos guiones de Wildcats.
Desgraciadamente las cosas no estaban destinadas a salir muy bien. Bissette fundó una editorial, Spiderbaby Graphix, que habría de publicar una antología de terror llamada Taboo, que incluía entre otras las series From Hell en su primera edición y Lost Girls, ambas escritas por Moore. La antología fue un éxito entre los críticos especializados (si es que tal cosa existe en los cómics) pero un fracaso de ventas.
"Mi relación con Alan se fue detriorando en la medida que era más de negocios que creativa", recuerda Bissette con tristeza. Taboo terminó naufragando. En un intento por salvar a la editorial, Bissette planeaba publicar el guión entero de Alan (aún no se había terminado de dibujar la serie) en coedición con otra editorial. Desgraciadamente Alan y Eddie Campbell, el dibujante, ya habían vendido los derechos de la película. Las cosas se pusieron tensas. Hubio abogados de por medio.
Lo anterior aunado al hecho de que Alan, tras colaborar con Jim Lee inició una serie llamada 1963, en la que hacía una recreación nostálgica de los superhéroes de la Marvel de aquella época. A ella invitó al propio Bissette, Rick Veitch y John Tottleben. Era una chamba bien pagada y todos estaban muy contentos... hasta que Alan la suspendió sin mayor explicación.
La relación comenzó a desmoronarse.
La gota que derramó el vaso fue una entrevista dada por Bissette al Comics Journal, revista especializada en el medio, una de las más serias, en la que daba su versión tanto del incidente con el libro de los guiones de From Hell como de 1963. Habiendo tanta gente implicada, Bissette pidió al editor mandar la entrevista a sus amigos mencionados, entre otros Alan Moore, para que la revisaran.
No recibió ni una palabra de Alan, pero al poco tiempo, Neil Gaiman le llamó. Acababa de regresar de Inglaterra donde había visto a Moore, que estaba furioso por la entrevista.
Bissette le llamó, sólo para recibir una frase cortante como navaja: "Bien, Steve, seré breve. No me vuelvas a llamar, no me vuelvas a escribir. En lo que a mí concierne, se acabó. Adiós." Y colgó. Sin derecho de réplica.
Al poco tiempo, Steve Bissette se divorció. Poco después se retiró de los cómics.
Ahora sólo se aproxima al trabajo de Alan Moore como lector. El maldito inglés jamás le volvió a dirigir la palabra.
Debo confesarlo, el texto de Bissette me conmovió profundamente, no sólo por la crónica de lo que considero una de las mejores colaboraciones que ha habido en los cómics gringos, sino por la honestidad con la que habla de su relación con Moore, relación de amor-odio que con toda objetividad desnuda a Alan para bajarlo del pedestal en que lo colocan todos los demás colaboradores del libro.
En fin. Perdonen la clavadez, pero quería sacar esto de mi sistema.
Un poco (prometo ser más breve) sobre Alan Moore en un post futuro.
viernes, julio 22, 2005
lunes, julio 18, 2005
jueves, julio 14, 2005

Queremos tanto a Alan (1)
El hombre de barba es Alan Moore, sin duda el más importante escritor de cómics de todos los tiempos, inspirador de la horneada de artistas ingleses que tomaron por asalto el mundillo de la historieta gringa entre los 80 y los noventa (grupo que incluye a Dave McKean, Neil Gaiman, Grant Morrison, Jamie Delano, Peter Milligan, etc.)
Alan Moore fue el creador, junto con Steve Bissette y Jonh Totleben de Jonh Constantine, personaje recientemente interpretado en la pantalla por Keanu Reeves (aunque de hecho estaba totalmente basado en la imagen de Sting).
Alan Moore es el escritor, entre otras, de novelas gráficas como A Small Killing, V For Vendetta, From Hell, las series Miracleman, The League of Extraordinary Gentlemen, Lost Girls, Big Numbers y muy especialmente Watchmen, monumental historia narrada en cómic sobre un universo alternativo en el que sí existieron los superhéroes y que redefinió el género de la malla y la capa hace veinte años.
Watchmen no sólo ganó el premio Hugo. Fue también el cómic de casi 300 páginas que cuando tenía 17 años y leí casi de corrido, que me hizo decidir ser escritor.
Pero aunque hoy quería hablar de Alan Moore, me encontré con esta foto, una auténtica rareza tomada durante los 80 en en la Comicon de San Diego, en la que este inglés aparece junto a (de pie, por favor, damas y caballeros) Jack Kirby.
¡Hey! ¿Por qué no oigo aplausos?
Ah, claro, se me olvidaba, a nadie le importan los cómics.
OK, sólo diré dos cosas:
1) Jack Kirby es considerado el mejor dibujante de cómics gringo de todos los tiempos y...
2) Jack Kirby inventó a los 4 fantásticos.
Sólo por eso, merece la inmortalidad.
Pero los 4F es tan sólo una de las muchísimas series que dibujó.
Activo desde tiempos de la segunda guerra mundial hasta finales de los 80, su carrera sólo se puede comparar con la del recientemente fallecido Will Eisner, creador del Spirit.
Estos caballeros prácticamente inventaron el medio como lo conocemos hoy en día.
(Y no se dejen engañar, Stan Lee escribía las escaletas de los guiones, Kirby dibujaba y narraba gráficamente la historia para que Lee pusiera los diálogos. A veces ni siquiera hacía eso, sólo le mandaba una frase, como cuando Kirby inventó a Galactus y al Silver Surfer a partir de una frase enviada por Lee: "Make them fight God." La neta, Stan Lee siempre fue más empresario que creador y estuvo del lado de la empresa aún por encima de los derechos de autor de sus compañeros. En fin...).
Así que antes de hablar de Alan Moore (lo haré en el siguiente post), aquí va esta historia, que no sé si ya conté aquí alguna vez, pero hoy quiero compatirla con ustedes:
Jack Kirby y yo
1990. Los 80 acababan de terminar pero no se iban aún. Había caído el muro de Berlín pero el Grunge apenas era un balbuceo subterráneo en Seattle. Todavía era presidente Carlos Salinas de Gortari y en la Casa Blanca despachaba Bush. La guerra del golfo, la primera, apenas se vislumbraba en el futuro y nadie sabía sobre Osama Bin Laden.
San Diego, California, la ciudad perfecta, Buen clima, mujeres hermosas, el mar, Tijuana a un lado, un gran circuito de antros alternativos y yo, metido en una convención de cómics.
A los 18 años, recién salido de la prepa y a unas semanas de entrar a la universidad, hice mi primer viaje al extranjero solo. A una convención de cómics.
Ahora no es tan mal visto, pero en aquel tiempo leer historietas se considera evidencia de retraso mental.
Pero aquí estaba yo, acompañado de otros amigos freaks. Todos queríamos ser moneros. Todos ellos se diluyeron en otras cosas. De toda esa gente sólo quedamos dos o tres. Tres: Pepe Rojo, Bachan y yo.
Aquí, reunidos en un centro de convenciones gigantesco, todos los años esta feria-expo-cónclave reúne editoriales, tiendas de cómics, fabricantes de juguetes y videojuegos, productores de cine y creadores de historietas.
Mis héroes, a quienes había conocido por su trabajo impreso, estaban todos (o casi todos) reunidos ahí. En vivo. Frente a mí.
No había salido aún del estupor de conocer a Sergio Aragonés cuando caminando por los cientos de puestos de la convención, me topé con Jack Kirby.
Para entonces, el hombre era una leyenda en el mundillo del cómic. Sin embargo, la fanaticada estaba fascinada con Frank Miller y otros moneros jóvenes, gente de moda.
Nadie pelaba a Kirby.
Era, como puede verse en la foto, un anciano de aspecto tranquilo. De voz suave, cascada de tanto fumar puros.
La escena era casi onírica: Kirby hablaba y hablaba como un profeta bíblico. Hablaba de la guerra (recuerden, Bush estaba a punto de patear el trasero de Saddam).
Decía que la guerra era lo peor de la humanidad. Que él era veterano de dos guerras, la segunda mundial y la de Corea, y que era lo pero que podía haber en la Tierra. Que había que luchar por la paz.
La gente llegaba con él, hacían como que lo escuchaban sólo para ponerse junto al maestro y tomarse una foto. Luego se iban, dejándolo con la palabra en la boca. Vi a varios hacer eso.
Yo, lo escuchaba embelesado. Como hipnotizado.
Cuando pude salir del trance, me acerqué y le dije, casi balbueando:
"Señor Kirby..."
"¿Sí?"
"Yo... sólo quiero darle las gracias por haber dibujado todas esas historias de los Cuatro Fantásticos. Realmente hicieron de mi niñez un mejor lugar."
El anciano se me quedó viendo, con aquellos ojos que tanto me recordaban a los de Yoda, enmarcados por dos cejas espesas, negrísimas. Guardó silencio un instante para responder:
"No, gracias a ti, hijo, por leerlas."
Wow.
Por supuesto, salí flotando.
Desde entonces tengo a Jack Kirby en un altar.
Murió cuatro años después, aquejado de una artritis que ya no le permitía dibujar.
Derramé una lágrima cuando supe de su muerte. Le llamaban el Rey de los cómics.
Larga vida al Rey.
Más sobre Alan Moore en el siguiente post...
miércoles, julio 13, 2005
martes, julio 12, 2005
La semana de la radio
Hoy martes 12, a las 12 más o menos estaré en Radio Ibero 90.9 de FM en un programa que se llama "Más de noventa y nueve".
El jueves a las 10, en el programa "Antisocial" de Rulo David, en reactor 105.7.
Y el sábado, a las 8 de la mañana se transmitirá una entrevista grabada en el programa "Qué hacer" con Mariana H de Imagen 90.5 FM.
Saludos.
Hoy martes 12, a las 12 más o menos estaré en Radio Ibero 90.9 de FM en un programa que se llama "Más de noventa y nueve".
El jueves a las 10, en el programa "Antisocial" de Rulo David, en reactor 105.7.
Y el sábado, a las 8 de la mañana se transmitirá una entrevista grabada en el programa "Qué hacer" con Mariana H de Imagen 90.5 FM.
Saludos.
viernes, julio 08, 2005

I'm an angel
El sábado pasado murió Jeziel Sánchez, monero de Guadalajara, un talentoso dibujante de cómics nacido en 1978.
Remito el mensaje que nuestro amigo, El iguano mayor posteó en el foro Ipso Facto:
El domingo 26 de Junio, por la noche, después de visitar a sus padres Jeziel se fue en su bicicleta a su casa y por el periférico fue atropellado. Estuvo dos días desaperecido ( como vivia solo nadie se dió cuenta que no llego a su casa)y hasta el martes en la tarde lo encontraron en un hospital de la ciudad su familia y algunos amigos. De ahí por la condición que tenía se lo llevaron al Centro Médico de Occidente en donde estaría mejor atendido. Desde ese día hasta hoy ha estado sedado y el diagnóstico es que Jeziel está muy grave.
Días después, ell domingo 3, el Iguano informaba:
Me lleva la chingada dar este tipo de noticias
JEZIEL murió anoche, le dió un paro cardíaco. Ya no pudo seguir luchando por la vida....
Fue mejor así, por que la neta ya estaba muy cabrón (tenía costillas rotas, pulmones dañados, derrame cerebral, insuficiencia renal, cerebro inflamado, respiración por máquina, se sabía que tenía una parte de la columna estaba dañada y más madres....chales...
Después de que murió empezo otro calvario pues como fue atropellado se debe mandar el cuerpo a que le hagan la autopsia en el SEMEFO y levantar demanda en ese mismo momento para que se inicien las averiguaciones contra quién resulte responsable....
Ya le entregaron el cuerpo a la familia y hoy se le da santa sepultura.
DESCANSE EN PAZ, UN GRAN AMIGO...
DOY GRACIAS A DIOS POR QUE CONOCI Y TUVE AMISTAD CON UN GRAN OSO DE AMOR Y BUENA VIBRA ANDANTE.
Me gustaría decirles más cosas pero la neta , ya no puedo escribir más... me siento de la chingada..apenas me anda pegando..
La noticia ha sacudido a la pequeña comunidad monera del país. Rulo Treviño colocó este conmovedor texto en su página y han sido muchos quienes han expresado sus condolencias en el foro.
Jeziel es el chico de la foto, en un fotomontaje que había colocado en su portafolio de ilustración. El título de la imagen es I'm an angel, en referencia a su nombre. Los ángeles era un tema recurrente en sus cómics. Ahí pueden ver más de su trabajo.
Yo sólo quisiera compartirles aquí lo que posteé en el foro:
Yo sí tuve el gusto de conocerlo. Lo vi en dos ocasiones, una durante el Festival Euforia 2004, y la otra en el encuentro de historietistas paralelo a la FIL del mismo año.
En aquella ocasión, Bachan, Clément, Quintero y yo fuimos invitados a un pánel sobre cómic independiente. Jeziel estuvo en primera fila, junto con los demás compas de Karaokulta.
Al final de la mesa redonda, se hizo una sesión de preguntas y respuestas. Recuerdo que él hizo un comentario en el que decía que los de la mesa éramos ya "la vieja guardia" del cómic independiente.
Por la noche se hizo un homenaje a Rius en la cantina La Mutualista. Se había presentado en aquellos días El libro monero. compilación del cómic jalisciense. Algo así como el primo tapatío de Pulpo Comics (de la que él y su grupo habían sido excluidos, ignoro la razón, honestamente su nivel era mucho mejor que el de la mayoría de los antologados).
Jeziel nos llevó a Bachan y a mí un ejemplar de un cómic antológico gringo o canadiense en el que habían incluido su trabajo. Y debo decir que su historia era por mucho la mejor dibujada.
Le pedí que nos la dedicara y lo invité a participar en el segundo tomo de Pulpo Cómics. Debieron ver el gesto de emoción en su rostro de niño. "¿En serio? ¿Deveras?", preguntaba como si no lo creyera.
"Oye, y algún día", me dijo tímidamente, "¿podrías escribirme un guión?"
Le dije que me encantaría. Se puso feliz.
Cómo lamento jamás haber escrito esa historia.
Esta tragedia nos arranca prematuramente a un artista talentoso, inquieto y disciplinado. Un grafista que empezaba a despuntar, que estaba a punto de dar el gran salto y que pronto destacaría internacionalmente. Cuando supe que murió --y el cómo-- no pude evitar que se me botaran las lágrimas.
Desde aquí me solidarizo con el dolor de toda la comunidad monera y de la familia de Jeziel.
Decansa tranquilo, carnalito. Nos vemos del otro lado.
Maldita sea...
Anuncio
Me incomoda un poco salir con frivolidades en este momento. Jeziel era mucho mejor dibujante que yo. Sólo quiero avisar que el próximo domingo, la revista Día Siete publicará en formato de cómic el primer capítulo de Tiempo de alacranes, dibujado en 6 páginas por su atento y seguro servidor. Sirva este trabajito como un pequeño homenaje a quien seguramente hubiera acabado en las grandes ligas del cómic internacional.
Sólo quiero cerrar con dos editoriales en cuatro palabras:
Sobre el metrobús: No vuelvo a subirme.
Sobre Bejarano: La "justicia" da asco.
domingo, julio 03, 2005
Oops, I did it again
Como bien me ha señalado uno de los lectores de este blog, el ser gay no implica ser pedófilo.
En el post anterior dejé entrever mi ignorancia y prejuicios al poner la frase "Imagínense, era gay y lo dejaban con los niños", refiriéndome a un hermano marista.
Pido una disculpa. Y aunque el lugar común es decir "tengo amigos gay" para demostrar que no se es prejuicioso, debo confesar que no pocas veces he dicho comentarios incómodos para mis cuates homosexuales.
Sólo quisiera abundar un poco, en mi descargo, en el origen de esta homofobia automática. Y es que fueron los propios maristas los que me la inculcaron.
Imaginen estar en una escuela de puros hombres donde no sólo prevalece la ley de la selva, sino que además cualquier señal de presunta debilidad se convertía en el objetivo de las más crueles burlas. Todos teníamos que ser "muy hombrecitos".
De hecho, el camión de la escuela era como una crujía del reformatorio. La más brutal crueldad infantil desatada.
Con la frase en cuestión más bien me refería a la dificultad que seguramente implicaba para un religioso gay estar rodeado de muchachitos, sobre todo en las prepas de los maristas.
De nuevo una disculpa.
Como bien me ha señalado uno de los lectores de este blog, el ser gay no implica ser pedófilo.
En el post anterior dejé entrever mi ignorancia y prejuicios al poner la frase "Imagínense, era gay y lo dejaban con los niños", refiriéndome a un hermano marista.
Pido una disculpa. Y aunque el lugar común es decir "tengo amigos gay" para demostrar que no se es prejuicioso, debo confesar que no pocas veces he dicho comentarios incómodos para mis cuates homosexuales.
Sólo quisiera abundar un poco, en mi descargo, en el origen de esta homofobia automática. Y es que fueron los propios maristas los que me la inculcaron.
Imaginen estar en una escuela de puros hombres donde no sólo prevalece la ley de la selva, sino que además cualquier señal de presunta debilidad se convertía en el objetivo de las más crueles burlas. Todos teníamos que ser "muy hombrecitos".
De hecho, el camión de la escuela era como una crujía del reformatorio. La más brutal crueldad infantil desatada.
Con la frase en cuestión más bien me refería a la dificultad que seguramente implicaba para un religioso gay estar rodeado de muchachitos, sobre todo en las prepas de los maristas.
De nuevo una disculpa.
jueves, junio 30, 2005
En busca del Papayo (3)
En la administración de la escuela digo: "Hola, busco a Dón Félix".
"¿Para qué asunto?"
"Es que, verá, fue mi profesor hace 20 años..."
"Ah, sí, permítame."
Minutos después salía el viejo. Idéntico, nomás sin lentes. Como si hubiera dejado de verlo un par de semanas. Me dio mucha emoción.
"¿Cómo estás?", le dije.
"Bien, ¿y tú? Con esos cachetotes se ve que te va bien."
(Luego me di cuenta de que por más pelos y señales que le di, no se acordó de mí. Pero supongo que lo visitan muchos exalumnos y que tiene bien montado el numerito).
Nos sentamos a platicar en una banca de la escuela. "Te veo muy bien, idéntico", le dije, emocionado. "Es que me ves con cariño", respondió. "Además, si quieres llegar a viejito, sigue este consejo: come pollito, bebe vinito y duerme solito."
"Yo le cambiaría eso último por y echa palito."
"No, hombre. Qué manera de desperdiciar el semen."
Le platiqué que mi paso por las escuelas maristas no había sido placentero. Que me habían dado en la madre. Pero que a él lo recordaba con mucho cariño.
"Flores Meyer, por ejemplo, me mando al área de físico-matemáticas, porque decía que le iba a dar mucha lata en humanidades", le conté. Lo que no le dije es que años después me encontré la tumba del que fuera mi director en la prepa y le bailé encima.
"¿Flores Meyer? ¿La Coqueta?", preguntó.
"¿Era gay? ¿El matemático?"
"Ah, no. Ése no, su hermano. Le decíamos la Coqueta."
Imagínense. Y lo dejaban con niños.
El Papayo ya no da clases. A sus 83 años no se lo permiten. Se dedica a administrar el colegio, que ahora es también secundaria: "No podemos dejar nuestro dinero en manos de otros."
"Oye, Félix, y ese profesor, que nos daba química, El Chachalaco?"
"No me acuerdo muy bien de él. Duró muy poco..."
Y aquél que fue mi director en la primaria. Y el hermano marista que me enseño ortografía en la secundaria. Y mi compañero de banca que decidió hacerse marista. Y el profesor este o aquel.
El Papayo lamenta la crisis de vocaciones. Ya no quedan maristas. Y los que quedan son todos hombres mayores. Sou una especie en extinción.
"A los muchachos ya no les llama la antención la vida de servicio. Los seduce el mundo, las mujeres, la buena vida."
"Pues cómo no", le dije mientras observaba los estupendos muslos que generosamente mostraba la minifalda de una madre de familia que andaba por ahí.
Le dije que me había vuelto escritor. Que recordaba con gran gusto sus clases sobre el siglo de oro español. Y le regalé un ejemplar de El llanto de los niños muertos.
"Me lo voy a devorar. Sigo leyendo mucho."
Le conté del premio de novela. Le dije que no estaba muy seguro de que le fueran a gustar mis libros. Dijo que de cualquier manera los leería con gusto. Que no le regalara, que le vendiera mi novela.
La hora de salida se aproximaba. Todavía hablamos de su familia, una hermana en Barcelona y un hermano en Miami. De cómo se quedó huérfano a los 8 años. De cuando llegó a los 18 a México a ordenarse y estudiar la normal en Guadalajara.
Si no hubiera tenido que irme, me habría quedado toda la tarde con él, evocando viejos fantasmas, resucitando un par de muertos.
Me despedí de él con un abrazo. Le dije que lo invitaría a comer un día para que conociera a Cynthia. Le dije que lo quería, que me había hecho el día. Luego me fui.
No le he llamado para saber si le gustó el libro, no me atrevo. Y me siento un poco tonto por ello.
Pero cuando lo haga, prometo contárselos. Por lo menos sé que esa lectura no lo dejará indiferente.
En la administración de la escuela digo: "Hola, busco a Dón Félix".
"¿Para qué asunto?"
"Es que, verá, fue mi profesor hace 20 años..."
"Ah, sí, permítame."
Minutos después salía el viejo. Idéntico, nomás sin lentes. Como si hubiera dejado de verlo un par de semanas. Me dio mucha emoción.
"¿Cómo estás?", le dije.
"Bien, ¿y tú? Con esos cachetotes se ve que te va bien."
(Luego me di cuenta de que por más pelos y señales que le di, no se acordó de mí. Pero supongo que lo visitan muchos exalumnos y que tiene bien montado el numerito).
Nos sentamos a platicar en una banca de la escuela. "Te veo muy bien, idéntico", le dije, emocionado. "Es que me ves con cariño", respondió. "Además, si quieres llegar a viejito, sigue este consejo: come pollito, bebe vinito y duerme solito."
"Yo le cambiaría eso último por y echa palito."
"No, hombre. Qué manera de desperdiciar el semen."
Le platiqué que mi paso por las escuelas maristas no había sido placentero. Que me habían dado en la madre. Pero que a él lo recordaba con mucho cariño.
"Flores Meyer, por ejemplo, me mando al área de físico-matemáticas, porque decía que le iba a dar mucha lata en humanidades", le conté. Lo que no le dije es que años después me encontré la tumba del que fuera mi director en la prepa y le bailé encima.
"¿Flores Meyer? ¿La Coqueta?", preguntó.
"¿Era gay? ¿El matemático?"
"Ah, no. Ése no, su hermano. Le decíamos la Coqueta."
Imagínense. Y lo dejaban con niños.
El Papayo ya no da clases. A sus 83 años no se lo permiten. Se dedica a administrar el colegio, que ahora es también secundaria: "No podemos dejar nuestro dinero en manos de otros."
"Oye, Félix, y ese profesor, que nos daba química, El Chachalaco?"
"No me acuerdo muy bien de él. Duró muy poco..."
Y aquél que fue mi director en la primaria. Y el hermano marista que me enseño ortografía en la secundaria. Y mi compañero de banca que decidió hacerse marista. Y el profesor este o aquel.
El Papayo lamenta la crisis de vocaciones. Ya no quedan maristas. Y los que quedan son todos hombres mayores. Sou una especie en extinción.
"A los muchachos ya no les llama la antención la vida de servicio. Los seduce el mundo, las mujeres, la buena vida."
"Pues cómo no", le dije mientras observaba los estupendos muslos que generosamente mostraba la minifalda de una madre de familia que andaba por ahí.
Le dije que me había vuelto escritor. Que recordaba con gran gusto sus clases sobre el siglo de oro español. Y le regalé un ejemplar de El llanto de los niños muertos.
"Me lo voy a devorar. Sigo leyendo mucho."
Le conté del premio de novela. Le dije que no estaba muy seguro de que le fueran a gustar mis libros. Dijo que de cualquier manera los leería con gusto. Que no le regalara, que le vendiera mi novela.
La hora de salida se aproximaba. Todavía hablamos de su familia, una hermana en Barcelona y un hermano en Miami. De cómo se quedó huérfano a los 8 años. De cuando llegó a los 18 a México a ordenarse y estudiar la normal en Guadalajara.
Si no hubiera tenido que irme, me habría quedado toda la tarde con él, evocando viejos fantasmas, resucitando un par de muertos.
Me despedí de él con un abrazo. Le dije que lo invitaría a comer un día para que conociera a Cynthia. Le dije que lo quería, que me había hecho el día. Luego me fui.
No le he llamado para saber si le gustó el libro, no me atrevo. Y me siento un poco tonto por ello.
Pero cuando lo haga, prometo contárselos. Por lo menos sé que esa lectura no lo dejará indiferente.
martes, junio 28, 2005
Dos anuncios dos
Mañana, miércoles 29 de junio, después de las 12:00 horas estaré en el noticiero de Memo Ochoa, en el 88.9 de la FM.
Por otro lado, Sergio González Rodríguez escribió un generoso texto sobre Tiempo de alacranes en su columna Escalera al cielo del suplemento dominical "El Ángel" del periódico Reforma. Reproduzco un fragmento:
Con el fin de estimular la escritura y la recepción de la narrativa de
suspenso, la Editorial Planeta y su sello Joaquín Mortiz convocó su Premio
de Novela Una Vuelta de Tuerca 2005, en el que resultó ganador el joven
escritor Bernardo Fernández con Tiempo de alacranes, un relato que se ubica
entre Nuevo León y Coahuila hacia la frontera con Estados Unidos. En
realidad, se trata de una novela que es al mismo tiempo una road movie plena
de ingredientes generacionales que incluyen los cómics, las películas
hiperviolentas, la música de rock y el lenguaje vernacular. Tiempo de
alacranes entrecruza dos relatos: el primero corresponde al punto del vista
del antihéroe de la novela, un asesino a sueldo; el segundo implica a un
trío de jóvenes nómadas en busca de su propio destino, uno de ellos prófugo
de la violencia en Europa del Este.
Al encontrarse como fragmentos en el mismo imán clandestino, la novela tiene
su motivo central, con el telón de fondo del poder delincuencial, la
corrupción judicial y policiaca, la existencia de un mundo dividido entre
quienes saben vivir de las transgresiones y quienes asumen una normalidad
que tiende a marginarlos de toda aventura. El dominio del espacio por la
propia itinerancia le da un rumbo especial a Tiempo de alacranes, y
reinventa una geografía imaginaria que cumple un papel idóneo como
plataforma hacia el suspenso primordial. La novela, que fue elegida por
unanimidad en un jurado compuesto por Federico Campbell, Ignacio Padilla y
Eduardo Antonio Parra, trae consigo también un sentido del humor que se
beneficia de las ventajas de la metaparodia, ejemplarizada sobre todo por el
cine de Quentin Tarantino o Robert Rodríguez.
Una crítica brillante de lo alrevesado de nuestra farsa colectiva.
Muchas gracias, maestro.
Más sobre el Papayo en el siguiente post...
Mañana, miércoles 29 de junio, después de las 12:00 horas estaré en el noticiero de Memo Ochoa, en el 88.9 de la FM.
Por otro lado, Sergio González Rodríguez escribió un generoso texto sobre Tiempo de alacranes en su columna Escalera al cielo del suplemento dominical "El Ángel" del periódico Reforma. Reproduzco un fragmento:
Con el fin de estimular la escritura y la recepción de la narrativa de
suspenso, la Editorial Planeta y su sello Joaquín Mortiz convocó su Premio
de Novela Una Vuelta de Tuerca 2005, en el que resultó ganador el joven
escritor Bernardo Fernández con Tiempo de alacranes, un relato que se ubica
entre Nuevo León y Coahuila hacia la frontera con Estados Unidos. En
realidad, se trata de una novela que es al mismo tiempo una road movie plena
de ingredientes generacionales que incluyen los cómics, las películas
hiperviolentas, la música de rock y el lenguaje vernacular. Tiempo de
alacranes entrecruza dos relatos: el primero corresponde al punto del vista
del antihéroe de la novela, un asesino a sueldo; el segundo implica a un
trío de jóvenes nómadas en busca de su propio destino, uno de ellos prófugo
de la violencia en Europa del Este.
Al encontrarse como fragmentos en el mismo imán clandestino, la novela tiene
su motivo central, con el telón de fondo del poder delincuencial, la
corrupción judicial y policiaca, la existencia de un mundo dividido entre
quienes saben vivir de las transgresiones y quienes asumen una normalidad
que tiende a marginarlos de toda aventura. El dominio del espacio por la
propia itinerancia le da un rumbo especial a Tiempo de alacranes, y
reinventa una geografía imaginaria que cumple un papel idóneo como
plataforma hacia el suspenso primordial. La novela, que fue elegida por
unanimidad en un jurado compuesto por Federico Campbell, Ignacio Padilla y
Eduardo Antonio Parra, trae consigo también un sentido del humor que se
beneficia de las ventajas de la metaparodia, ejemplarizada sobre todo por el
cine de Quentin Tarantino o Robert Rodríguez.
Una crítica brillante de lo alrevesado de nuestra farsa colectiva.
Muchas gracias, maestro.
Más sobre el Papayo en el siguiente post...
lunes, junio 27, 2005
En busca del Papayo (2)
Quizá nos aferramos a los recuerdos por que ya sean agrios o dulces, son lo único que nos deja el tiempo a su paso por nuestras vidas.
Y es que esa mañana descubrí que estaba a sólo unos cuantos pasos de mi vieja primaria.
La oficina del cliente que había ido a visitar está literalmente a unos metros del número 50 de la calle de Mérida.
Entré a la escuela temeroso de mis viejos fantasmas. El lugar ya no me era reconocible. Veinte años de transformaciones y mis ojos de niño sustituidos por un par de globos oculares de adulto ahuyentaron cualquier dèja vu que haya querido rozarme.
Fui directo a una ventanilla que decía INFORMES. Maldita vocación burocrática. Frente a mí, una pareja solicitaba los requisitos para inscribir a su hijo al colegio (o hija, ahora esas escuelas son mixtas). Quise decirles que no lo hicieran, que ése no era un lugar donde los niños fueran felices, pero después de todo, ¿a mí qué diablos me importaba?
Cuando la pareja se fue, pregunté por Don Félix. Incidentalmente, Félix significa "feliz".
"Permítame", y tomando un teléfono le preguntó alguien por él, "sí, el hermano viejito, por que lo buscan acá afuera."
Colgó y me dijo que estaba ocupado en ese momento como jurado del concurso de oratoria.
Flashback interno en mi cabezaa aquellos concursos en los que, por ejemplo, todo quinto de primaria llenaba el auditorio para oir declamar a los concursantes, que siempre eran los mismos año tras año.
Recuerdo un tal Eric Álvarez Taylor que por ahí de cuarto se fracturó una pierna y trepaba al estrado trabajosamente, poniendo una cara de compungido que añadía teatralidad (e impacto) a su número.
O a un sujeto, de apellido Ponce de León, que declamaba sus piezas como locutor sobreactuado de radionovela de terror.
De vuelta al siglo XXI, entendí que los ritos de los maristas no se modenizan. Me imaginé a los mismos personajes, repetidos al infinito en cada grupo, año tras año. Los mismos estereotipos en cada salón, donde lo único que cambia son los rostros.
"Muchas gracias", dije. "Yo vuelvo otro día", y salí de ahí, para volver un par de días después.
Esta vez, con mejor suerte.
Quizá nos aferramos a los recuerdos por que ya sean agrios o dulces, son lo único que nos deja el tiempo a su paso por nuestras vidas.
Y es que esa mañana descubrí que estaba a sólo unos cuantos pasos de mi vieja primaria.
La oficina del cliente que había ido a visitar está literalmente a unos metros del número 50 de la calle de Mérida.
Entré a la escuela temeroso de mis viejos fantasmas. El lugar ya no me era reconocible. Veinte años de transformaciones y mis ojos de niño sustituidos por un par de globos oculares de adulto ahuyentaron cualquier dèja vu que haya querido rozarme.
Fui directo a una ventanilla que decía INFORMES. Maldita vocación burocrática. Frente a mí, una pareja solicitaba los requisitos para inscribir a su hijo al colegio (o hija, ahora esas escuelas son mixtas). Quise decirles que no lo hicieran, que ése no era un lugar donde los niños fueran felices, pero después de todo, ¿a mí qué diablos me importaba?
Cuando la pareja se fue, pregunté por Don Félix. Incidentalmente, Félix significa "feliz".
"Permítame", y tomando un teléfono le preguntó alguien por él, "sí, el hermano viejito, por que lo buscan acá afuera."
Colgó y me dijo que estaba ocupado en ese momento como jurado del concurso de oratoria.
Flashback interno en mi cabezaa aquellos concursos en los que, por ejemplo, todo quinto de primaria llenaba el auditorio para oir declamar a los concursantes, que siempre eran los mismos año tras año.
Recuerdo un tal Eric Álvarez Taylor que por ahí de cuarto se fracturó una pierna y trepaba al estrado trabajosamente, poniendo una cara de compungido que añadía teatralidad (e impacto) a su número.
O a un sujeto, de apellido Ponce de León, que declamaba sus piezas como locutor sobreactuado de radionovela de terror.
De vuelta al siglo XXI, entendí que los ritos de los maristas no se modenizan. Me imaginé a los mismos personajes, repetidos al infinito en cada grupo, año tras año. Los mismos estereotipos en cada salón, donde lo único que cambia son los rostros.
"Muchas gracias", dije. "Yo vuelvo otro día", y salí de ahí, para volver un par de días después.
Esta vez, con mejor suerte.
jueves, junio 23, 2005
En busca del Papayo (1)
Quizá como nadie, Félix González "El Papayo" conjunte en una sola persona lo mejor y lo peor que puede tener un hermano marista.
Un poco de background: los hermanos maristas son una orden religiosa fundada en el siglo XIX en Francia por San Marcelino Champagnat, dedicada a la educación y que en nuestro país se ha dedicado durante más de 60 años a formar a los hijos de la oligarquía.
Son cientos los mexicanos "distinguidos" que han pasado por sus aulas. Políticos, escritores, algunas figuras del espectáculo y muchísimos empresarios, un conjunto irregular y lamentable. Después del PRI y Televisa, los ex alumnos de los maristas son lo que más daño le ha hecho a México.
Entre ellos, me incluyo. Muy a mi pesar (generación 1990 del CUM, junto con --of all people-- gente como Federico Döring y Yordi Rosado. Go figure).
El porqué si mis papás eran de vocación tan liberal Alfredo y yo acabamos en un colegio católico para puros hombres sigue siendo un misterio para mí. Pero no tenía otra referencia y pensaba que ESO era la escuela. A Alfredo, afortunadamente, lo corrieron en tercero de secundaria. Le hicieron un favor.
Pero me estoy desviando.
Hace falta volver casi 20 años. En 1986 yo entraba al último año de la secundaria, al salón 32 del Colegio México Acoxpa. Mi titular era Don Félix "El Papayo" González, un hermano español que nos daba la clase de literatura.
Nunca me distinguí por ser buen alumno, una sola vez, en la primaria, figuré entre "los 12 mejores", que eran algo así como el cuadro de honor, una metáfora sobre los apóstoles de Cristo (güeva). Pero fui lector desde niño. Por eso, la clase de literatura siempre me interesó, sólo para descubrir que los programas escolares están hechos para que a los chavos aborrezcan leer.
El Papayo era un buen profe. Había dado clases en la Universidad y me parece que era un lector plural. Pero con un criterio muy... pues sí, de moral católica.
Nadie es perfecto, pero si no hubiera dado clases de religión y moral, hubiera sido el profe perfecto. Un tipo con gran vocación, con un amor inmenso por sus alumnos.
Yo salí de la secundaria y seguí la prepa en el CUM, le perdí la pista al Papayo (los hermanos son removidos cada tres años o algo así de los colegios) y seguí con mi vida.
Y entonces pasaron 20 años. Se fue el siglo, cayó el muro de Berlín, se desmoronaron la URSS y las torres gemelas, y hasta el papa se murió cuando, en una de esas vueltas que da la vida, me encontré llevando mi portafolio de ilustrador, de todos los lugares del mundo, a Editorial Progreso, propiedad de los malditos maristas.
Estoy seguro de que hasta aquí debo sonar como un amasijo de contradicciones. En mi balanza, el odio le gana al amor respecto a los religiosos que me educaron, pero no pude evitar preguntar al hermano con el que me entrevisté si el Papayo aún vivía.
Y así es. Y no sólo eso, ahora está en la escuela donde hice la primaria, en Mérida 50, colonia Roma.
¿Cometería la cursilería de llevarle mi último libro a mi profesor de literatura de la secundaria? ¿LLegaría a decirle "mira, Félix, fui tu alumno y ahora me he convertido en escritor"?
Sí, lo hice.
Pero se los seguiré contado en la segunda parte de esta historia.
Quizá como nadie, Félix González "El Papayo" conjunte en una sola persona lo mejor y lo peor que puede tener un hermano marista.
Un poco de background: los hermanos maristas son una orden religiosa fundada en el siglo XIX en Francia por San Marcelino Champagnat, dedicada a la educación y que en nuestro país se ha dedicado durante más de 60 años a formar a los hijos de la oligarquía.
Son cientos los mexicanos "distinguidos" que han pasado por sus aulas. Políticos, escritores, algunas figuras del espectáculo y muchísimos empresarios, un conjunto irregular y lamentable. Después del PRI y Televisa, los ex alumnos de los maristas son lo que más daño le ha hecho a México.
Entre ellos, me incluyo. Muy a mi pesar (generación 1990 del CUM, junto con --of all people-- gente como Federico Döring y Yordi Rosado. Go figure).
El porqué si mis papás eran de vocación tan liberal Alfredo y yo acabamos en un colegio católico para puros hombres sigue siendo un misterio para mí. Pero no tenía otra referencia y pensaba que ESO era la escuela. A Alfredo, afortunadamente, lo corrieron en tercero de secundaria. Le hicieron un favor.
Pero me estoy desviando.
Hace falta volver casi 20 años. En 1986 yo entraba al último año de la secundaria, al salón 32 del Colegio México Acoxpa. Mi titular era Don Félix "El Papayo" González, un hermano español que nos daba la clase de literatura.
Nunca me distinguí por ser buen alumno, una sola vez, en la primaria, figuré entre "los 12 mejores", que eran algo así como el cuadro de honor, una metáfora sobre los apóstoles de Cristo (güeva). Pero fui lector desde niño. Por eso, la clase de literatura siempre me interesó, sólo para descubrir que los programas escolares están hechos para que a los chavos aborrezcan leer.
El Papayo era un buen profe. Había dado clases en la Universidad y me parece que era un lector plural. Pero con un criterio muy... pues sí, de moral católica.
Nadie es perfecto, pero si no hubiera dado clases de religión y moral, hubiera sido el profe perfecto. Un tipo con gran vocación, con un amor inmenso por sus alumnos.
Yo salí de la secundaria y seguí la prepa en el CUM, le perdí la pista al Papayo (los hermanos son removidos cada tres años o algo así de los colegios) y seguí con mi vida.
Y entonces pasaron 20 años. Se fue el siglo, cayó el muro de Berlín, se desmoronaron la URSS y las torres gemelas, y hasta el papa se murió cuando, en una de esas vueltas que da la vida, me encontré llevando mi portafolio de ilustrador, de todos los lugares del mundo, a Editorial Progreso, propiedad de los malditos maristas.
Estoy seguro de que hasta aquí debo sonar como un amasijo de contradicciones. En mi balanza, el odio le gana al amor respecto a los religiosos que me educaron, pero no pude evitar preguntar al hermano con el que me entrevisté si el Papayo aún vivía.
Y así es. Y no sólo eso, ahora está en la escuela donde hice la primaria, en Mérida 50, colonia Roma.
¿Cometería la cursilería de llevarle mi último libro a mi profesor de literatura de la secundaria? ¿LLegaría a decirle "mira, Félix, fui tu alumno y ahora me he convertido en escritor"?
Sí, lo hice.
Pero se los seguiré contado en la segunda parte de esta historia.
martes, junio 21, 2005
Para desentumirme...
Mi querida Rax me mando la siguiente cadenita, que procedo a contestar. Perdón a los compas que me mandaron la anterior, sobre música, pero andaba como idiota con muchas cosas que hacer.
El cuestionario:
Estás atrapado en Fahrenheit 451, ¿qué libro te gustaría ser?
Wow. Precisamente F-451 fue el primer libro que leí a los once años. Continuando con el juego y metiéndole estructura de cajas chinas, precisamente me aprendería el propio Fahrenheit 451 (permítanme la licencia).
¿Alguna vez te enamoraste de algún personaje de ficción?
Yep. De Jessica Rabbit (¿se vale?).
¿El último libro que compraste fue...?
Fueron tres: Viento Rojo, que es una serie de textos sobre el narcotráfico que incluye piezas de Carlos Monsiváis, Vicente Leñero y Élmer Mendoza, entre otros; El dilema de Bukovski, compilación de ensayos de mi admirado Roger Villarreal y El festín de los cuervos de Gabriel Trujillo Muñoz, donde compila cinco novelas policiacas cortas (casi cuentos largos) de su personaje, el abogado Miguel Ángel Morgado. Los tres muy buenos, ya me los leí.
¿Qué estás leyendo actualmente?
The Blind Assasin de Margaret Atwood y Cryptonomicon de Neal Stephenson.
Cinco libros que llevarías a una isla desierta:
Qué difícil pregunta. En este momento (la lista cambia todo el tiempo) me llevaría:
1) Los cuentos completos de Julio Cortázar. Sé que son dos tomos gordísimos, por lo que si hubiera objeciones, me quedaba con Historias de cronopios y famas.
2) Bluebeard, de Kurt Vonnegut.
3) Beautiful Losers, la novela de Leonard Cohen.
4) Noticias del imperio de Fernando del Paso (a ver si por fin lo puedo terminar).
5) Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick.
¿A quién le pasas el relevo y por qué?
A Ira y Sadie, dos mujeres inteligentes cuya opinión me interesa.
Mi querida Rax me mando la siguiente cadenita, que procedo a contestar. Perdón a los compas que me mandaron la anterior, sobre música, pero andaba como idiota con muchas cosas que hacer.
El cuestionario:
Estás atrapado en Fahrenheit 451, ¿qué libro te gustaría ser?
Wow. Precisamente F-451 fue el primer libro que leí a los once años. Continuando con el juego y metiéndole estructura de cajas chinas, precisamente me aprendería el propio Fahrenheit 451 (permítanme la licencia).
¿Alguna vez te enamoraste de algún personaje de ficción?
Yep. De Jessica Rabbit (¿se vale?).
¿El último libro que compraste fue...?
Fueron tres: Viento Rojo, que es una serie de textos sobre el narcotráfico que incluye piezas de Carlos Monsiváis, Vicente Leñero y Élmer Mendoza, entre otros; El dilema de Bukovski, compilación de ensayos de mi admirado Roger Villarreal y El festín de los cuervos de Gabriel Trujillo Muñoz, donde compila cinco novelas policiacas cortas (casi cuentos largos) de su personaje, el abogado Miguel Ángel Morgado. Los tres muy buenos, ya me los leí.
¿Qué estás leyendo actualmente?
The Blind Assasin de Margaret Atwood y Cryptonomicon de Neal Stephenson.
Cinco libros que llevarías a una isla desierta:
Qué difícil pregunta. En este momento (la lista cambia todo el tiempo) me llevaría:
1) Los cuentos completos de Julio Cortázar. Sé que son dos tomos gordísimos, por lo que si hubiera objeciones, me quedaba con Historias de cronopios y famas.
2) Bluebeard, de Kurt Vonnegut.
3) Beautiful Losers, la novela de Leonard Cohen.
4) Noticias del imperio de Fernando del Paso (a ver si por fin lo puedo terminar).
5) Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick.
¿A quién le pasas el relevo y por qué?
A Ira y Sadie, dos mujeres inteligentes cuya opinión me interesa.
lunes, junio 06, 2005
Maldita sea...
Murió Adolfo Aguilar Zínser. Probablemente uno de los pocos grandes hombres que ha dado la política nacional. La noticia me entristece profundamente, pues además queda marcada por la tragedia de un accidente de carretera.
Seguramente más de uno recordará otros accidentes carreteros como el de Loret de Mola (el abuelo) o Maquío.
Yo lo único que puedo decir es que Mexico ha perdido a un gran hombre.
Descanse en paz, maestro.
Murió Adolfo Aguilar Zínser. Probablemente uno de los pocos grandes hombres que ha dado la política nacional. La noticia me entristece profundamente, pues además queda marcada por la tragedia de un accidente de carretera.
Seguramente más de uno recordará otros accidentes carreteros como el de Loret de Mola (el abuelo) o Maquío.
Yo lo único que puedo decir es que Mexico ha perdido a un gran hombre.
Descanse en paz, maestro.
domingo, junio 05, 2005
Se va la vida
Se va la vida, compañera / como el agua en el agujero o algo así cantaba el magnífico León Chávez Teixeiro, Cuando parpadeas los días se te han deslizado como el agua entre los dedos.
"El tiempo lo destruye todo", se dice al inicio de la película Irreversible. Es esta batalla perdida de antemano contra el olvido, intento rescatar algunos instantes que se han deslizado junto a mí en los últimos días.
1) Tijuana es magnífica. Más, cuando te guían por ella Deyanira Torres y sus hermanos Fernando y Eréndira (su bar, el Mofo's, en Pueblo amigo, es una parada obligada, un lugarcito magnífico para echar unos tragos), Karla y el Chamuco del CECUT (saludos) y además Rafa Saavedra y Ejival presentan con tanta generosidad tu libro, Muchas gracias a todos ellos (y a Jackie, George y Vladimir) por hacerme sentir querido tan lejos de cada.
2) Ya está lista Tiempo de alacranes. Mi primera novela publicada estará a partir del lunes 6 de junio en las librerías. Sigo muy feliz, con la ceremonia de premiación, en Querétaro, aún retumbándome en la cabeza.
3) Lo mejor, por cierto de ir a Querétaro no fue el recibir el premio y ser felicitado por el gobernador durante la inauguración de la primera feria del libro infantil y juvenil, sino ver las caras de felicidad de Cynthia y mis papás, de mis tíos Alfredo y Alicia (que viven en Qro) y la generosa presentación que hizo Ignacio Padilla tanto de mi libro como de Doctor Simulacro, novela de Andrés Acosta, merecedora de la Primera Mención del concurso, que afortunadamente se publicó también.
4) Por cierto, Nacho Padilla, a más de un gran escritor, es una persona magnífica. Igual que Andrés Acosta, a quien conocí el día de la premiación y con quien junto con Olga Correa, su pareja, hicimos buenas migas.
5) A todo mundo le encantó las portadas de ambos libros, las dos perpetradas por el genial Bachan, sin duda el mejor monero de México (y un gran amigo).
6) De vuelta al DF, gracias a la invitación de mi adorada Eugenia Robleda, fui a ver The Hitchhiker's Guide to the Galaxy, Nunca fui muy fan de las novelas de Douglas Adams (Bachan las adora) pero la película me gustó mucho, me pareció con una estética más cercana a Brazil de Terry Gillian que a Star Wars (thank god!). Recomendable si no te molesta el humor cebo.
7) Muchas gracias a todos los que han escrito en la pizarra de esta bitácora, perdón por no contestarles a todos individualmente, pero se les quiere a todos. Saludos especiales a Sadie, Dr. Neón, el Betortas y por supuesto a Camila Jovob, entre otros.
Se va la vida, compañera / como el agua en el agujero o algo así cantaba el magnífico León Chávez Teixeiro, Cuando parpadeas los días se te han deslizado como el agua entre los dedos.
"El tiempo lo destruye todo", se dice al inicio de la película Irreversible. Es esta batalla perdida de antemano contra el olvido, intento rescatar algunos instantes que se han deslizado junto a mí en los últimos días.
1) Tijuana es magnífica. Más, cuando te guían por ella Deyanira Torres y sus hermanos Fernando y Eréndira (su bar, el Mofo's, en Pueblo amigo, es una parada obligada, un lugarcito magnífico para echar unos tragos), Karla y el Chamuco del CECUT (saludos) y además Rafa Saavedra y Ejival presentan con tanta generosidad tu libro, Muchas gracias a todos ellos (y a Jackie, George y Vladimir) por hacerme sentir querido tan lejos de cada.
2) Ya está lista Tiempo de alacranes. Mi primera novela publicada estará a partir del lunes 6 de junio en las librerías. Sigo muy feliz, con la ceremonia de premiación, en Querétaro, aún retumbándome en la cabeza.
3) Lo mejor, por cierto de ir a Querétaro no fue el recibir el premio y ser felicitado por el gobernador durante la inauguración de la primera feria del libro infantil y juvenil, sino ver las caras de felicidad de Cynthia y mis papás, de mis tíos Alfredo y Alicia (que viven en Qro) y la generosa presentación que hizo Ignacio Padilla tanto de mi libro como de Doctor Simulacro, novela de Andrés Acosta, merecedora de la Primera Mención del concurso, que afortunadamente se publicó también.
4) Por cierto, Nacho Padilla, a más de un gran escritor, es una persona magnífica. Igual que Andrés Acosta, a quien conocí el día de la premiación y con quien junto con Olga Correa, su pareja, hicimos buenas migas.
5) A todo mundo le encantó las portadas de ambos libros, las dos perpetradas por el genial Bachan, sin duda el mejor monero de México (y un gran amigo).
6) De vuelta al DF, gracias a la invitación de mi adorada Eugenia Robleda, fui a ver The Hitchhiker's Guide to the Galaxy, Nunca fui muy fan de las novelas de Douglas Adams (Bachan las adora) pero la película me gustó mucho, me pareció con una estética más cercana a Brazil de Terry Gillian que a Star Wars (thank god!). Recomendable si no te molesta el humor cebo.
7) Muchas gracias a todos los que han escrito en la pizarra de esta bitácora, perdón por no contestarles a todos individualmente, pero se les quiere a todos. Saludos especiales a Sadie, Dr. Neón, el Betortas y por supuesto a Camila Jovob, entre otros.
viernes, mayo 20, 2005
Muchas gracias a todos los que, pese a las marchas y la dificultad para llegar, estuvieron en la presentación de mi libro en Bellas Artes el pasado miércoles. La próxima será en Tijuana, el 26 de mayo en el CECUT. Me acompañan Rafa Saavedra y Ejival, pero ya pondré la información más detallada.
Por lo pronto, me siento casi obligado a tocar un tema de rabiosa actualidad:
El episodio III
Maldita sea.
Soy un fan.
Corrí a ver la última película de Star Wars gracias a la generosidad de mi amigo Ricardo Romero y la gente de Todo el Cine.
Y la experiencia me generó sentimientos encontrados.
Lo primero es la sensación de incomodidad que me produce ir a estos eventos y encontrarme a mi generación en un trip infantiloide del que irremediablemente soy partícipe. Hemos hecho de una serie de películas francamente malas objeto de un culto irracional.
La fascinación por Star Wars, que comparto con todos los que éramos niños hace veinticinco años, es la exaltación de la nada, la adoración al vacío.
Nos hemos dejado seducir por una secuencia interminable de imágenes vagamente conexas con pretensiones épicas, más producto de la visión empresarial de un aspirante a cineasta que de su talento narrativo.
Y sin embargo, como los junkies de la novela Planeta Shampoo de Douglas Coupland, nos gusta. Mucho.
Pero vamos a la cinta.
Desde los primeros compases del famoso tema de John Williams, seguida por el consabido prólogo que se desliza hacia el infinito sobre el fondo estrellado, sabemos que viene una secuencia inicial que nos dejará sin aliento.
Efectivamente, una batalla entre naves espaciales como jamás se ha filmado inunda la pantalla de pirotecnia digital que provocará mareos a cualquiera que no haya sido educado por el Atari y la MTV. Asistimos a una orgía audiovisual que intenta justificarse para narrar la caída de un héroe mesiánico hacia el lado oscuro de la fuerza.
Anakin Skywalker, hijo engendrado por una virgen en la primera (que en realidad es la cuarta) cinta de la serie, se ha encumbrado no sólo como un extraordinario piloto espacial sino como una promesa Jedi, orden de guerreros ascetas semi monásticos dedicados a salvaguardar la democracia galáctica.
Sin embargo, el senador Palpatine, quien secretamente liderea a los caballeros Sith, contraparte siniestra y antagónica de los Jedis, está empeñado en seducir al joven Anakin para que cambie de bando, conciente de su gran poder.
Quizá el problema entre otras cosas radica en el hecho de que todos conocemos el final de la historia desde hace 20 años. Anakin sucumbirá al lado oscuro de la fuerza, Palpatine disolverá el senado y se convertirá en Emperador y los Jedi serán prácticamente exterminados, dejando sólo a Yoda y Obi-Wan Kenobi en el exilio. El destino habrá de volver a juntar a Luke y Leia, hijos gemelos de Anakin y su mujer, separados al nacer tras la muerte de la madre y...
Lo demás lo conocemos todos.
Debo conceder al guión flojo y anticlimático del famoso episodio III que logró atar la mayoría de los cabos sueltos dejados por las otras cintas y que, como bien dice al inicio de la peli, "hay héroes en ambos bandos".
Es interesante ver que ni los Jedis son tan buenos no los siths tan maloras. Además de las claras alusiones que ha hecho el director dentro y fuera de la pantalla a la manera en que George Bush se ha dejado seducir por el lado oscuro de la fuerza.
Pero el resultado final es fallido, anticlimático y va poco más allá del festín audiovisual, al grado de desperdiciar las capacidades de un actor de la talla de Ewan McGregor. ¿Acaso sorprende a alguien?
No obstante, las salas de los cines de todo el mundo se abarrotarán de fans como yo que habremos una vez más de hinchar los bolsillos de don George Lucas poque entre otras cosas, maldita sea, yo la pienso volver a ver. Y es que no puedo explicar la fascinación casi adicitiva que me provocan estos personajes extravagantes con su misticismo de banqueta y sus malabares audiovisuales.
Lo cierto es que en la historia del cine, la serie de Star Wars ha marcado un parteaguas. La pregunta sería si éste ha sido para bien o nos ha condenado casi sistemáticamente a deslumbrantes blockbusters veraniegos donde lo que importan son los efectos especiales y la mercadotecnia alrededor de la película más que la historia misma.
En fin, que la fuerza los acompañe.
Por lo pronto, me siento casi obligado a tocar un tema de rabiosa actualidad:
El episodio III
Maldita sea.
Soy un fan.
Corrí a ver la última película de Star Wars gracias a la generosidad de mi amigo Ricardo Romero y la gente de Todo el Cine.
Y la experiencia me generó sentimientos encontrados.
Lo primero es la sensación de incomodidad que me produce ir a estos eventos y encontrarme a mi generación en un trip infantiloide del que irremediablemente soy partícipe. Hemos hecho de una serie de películas francamente malas objeto de un culto irracional.
La fascinación por Star Wars, que comparto con todos los que éramos niños hace veinticinco años, es la exaltación de la nada, la adoración al vacío.
Nos hemos dejado seducir por una secuencia interminable de imágenes vagamente conexas con pretensiones épicas, más producto de la visión empresarial de un aspirante a cineasta que de su talento narrativo.
Y sin embargo, como los junkies de la novela Planeta Shampoo de Douglas Coupland, nos gusta. Mucho.
Pero vamos a la cinta.
Desde los primeros compases del famoso tema de John Williams, seguida por el consabido prólogo que se desliza hacia el infinito sobre el fondo estrellado, sabemos que viene una secuencia inicial que nos dejará sin aliento.
Efectivamente, una batalla entre naves espaciales como jamás se ha filmado inunda la pantalla de pirotecnia digital que provocará mareos a cualquiera que no haya sido educado por el Atari y la MTV. Asistimos a una orgía audiovisual que intenta justificarse para narrar la caída de un héroe mesiánico hacia el lado oscuro de la fuerza.
Anakin Skywalker, hijo engendrado por una virgen en la primera (que en realidad es la cuarta) cinta de la serie, se ha encumbrado no sólo como un extraordinario piloto espacial sino como una promesa Jedi, orden de guerreros ascetas semi monásticos dedicados a salvaguardar la democracia galáctica.
Sin embargo, el senador Palpatine, quien secretamente liderea a los caballeros Sith, contraparte siniestra y antagónica de los Jedis, está empeñado en seducir al joven Anakin para que cambie de bando, conciente de su gran poder.
Quizá el problema entre otras cosas radica en el hecho de que todos conocemos el final de la historia desde hace 20 años. Anakin sucumbirá al lado oscuro de la fuerza, Palpatine disolverá el senado y se convertirá en Emperador y los Jedi serán prácticamente exterminados, dejando sólo a Yoda y Obi-Wan Kenobi en el exilio. El destino habrá de volver a juntar a Luke y Leia, hijos gemelos de Anakin y su mujer, separados al nacer tras la muerte de la madre y...
Lo demás lo conocemos todos.
Debo conceder al guión flojo y anticlimático del famoso episodio III que logró atar la mayoría de los cabos sueltos dejados por las otras cintas y que, como bien dice al inicio de la peli, "hay héroes en ambos bandos".
Es interesante ver que ni los Jedis son tan buenos no los siths tan maloras. Además de las claras alusiones que ha hecho el director dentro y fuera de la pantalla a la manera en que George Bush se ha dejado seducir por el lado oscuro de la fuerza.
Pero el resultado final es fallido, anticlimático y va poco más allá del festín audiovisual, al grado de desperdiciar las capacidades de un actor de la talla de Ewan McGregor. ¿Acaso sorprende a alguien?
No obstante, las salas de los cines de todo el mundo se abarrotarán de fans como yo que habremos una vez más de hinchar los bolsillos de don George Lucas poque entre otras cosas, maldita sea, yo la pienso volver a ver. Y es que no puedo explicar la fascinación casi adicitiva que me provocan estos personajes extravagantes con su misticismo de banqueta y sus malabares audiovisuales.
Lo cierto es que en la historia del cine, la serie de Star Wars ha marcado un parteaguas. La pregunta sería si éste ha sido para bien o nos ha condenado casi sistemáticamente a deslumbrantes blockbusters veraniegos donde lo que importan son los efectos especiales y la mercadotecnia alrededor de la película más que la historia misma.
En fin, que la fuerza los acompañe.
lunes, mayo 16, 2005
De promoción
Mañana martes 17 de mayo estaré en un chat de Conaculta a las 17:00 hrs. para promover la presentación del libro. El link al chat es aquí.
También en el programa "Café Sanborn's" que conduce Stasia de la Garza de 9 a 10 de la noche en el 1470 del AM.
Nos vemos el miércoles en Bellas Artes.
Mañana martes 17 de mayo estaré en un chat de Conaculta a las 17:00 hrs. para promover la presentación del libro. El link al chat es aquí.
También en el programa "Café Sanborn's" que conduce Stasia de la Garza de 9 a 10 de la noche en el 1470 del AM.
Nos vemos el miércoles en Bellas Artes.
jueves, mayo 12, 2005
Pues resulta que, eh..., dentro de una semana presento mi libro de cuentos en uno de los sótanos del Palacio de Bellas Artes. A continuación, anexo el texto enviado por los camaradas de Tierra Adentro. Están todos invitados y la entrada es libre.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Programa Cultural Tierra Adentro en coordinación con el Instituto Nacional de Bellas Artes, tiene el agrado de invitarle a la presentación del libro:
El llanto de los niños muertos
de Bernardo Fernández BEF
Participan:
Alberto Chimal,
Gerardo Sifuentes
y el autor
Modera:
Alberto Cue
Miércoles 18 de mayo de 2005, 19:00 hrs.
Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes
Eje Central y Av. Juárez, Centro Histórico, ciudad de México.
_________________________
Número 277 del Fondo Editorial Tierra Adentro
VISIONES APOCALÍPTICAS EN EL LLANTO DE LOS NIÑOS MUERTOS,
DE BERNARDO FERNÁNDEZ
Los relatos incluidos en El llanto de los niños muertos, de Bernardo Fernández, comparten una visión apocalíptica, sin importar el argumento o la época en que están ubicados.
Alienígenas disfrazados de hombres y mujeres que caminan en las calles, una jauría de leones que convierte a los humanos de la capital mexicana en su plaga, o una pareja de adolescentes que viven los momentos finales de nuestro planeta, son algunos de los protagonistas de los cuentos que integran este volumen de literatura fantástica.
El escritor, nacido en la Ciudad de México en 1972, incorpora con eficacia elementos de humor a los 11 textos de ciencia ficción que, por su naturaleza, podrían resultar aún más negros.
"Un meteorito choca contra la Tierra bla bla bla el impacto es superior a varias detonaciones nucleares bla bla bla grandes regiones son borradas del mapa bla bla bla una nube de polvo cubre el planeta bla bla bla la vida vegetal desaparece bla bla bla los humanos se extinguen bla bla bla sólo quedan organismos pequeños bla bla bla después de millones de años una nueva especie domina la Tierra bla bla bla los humanos nos convertimos en dinosaurios para los conejos", reza el tercer apartado de su relato Siete escenarios para el fin del mundo y un final final.
Bernardo Fernández, también conocido como Bef, es autor de cuentos para niños, historietista, grabador, diseñador e ilustrador. Recibió el Premio Nacional de Periodismo por su participación en Complot, publicación en la que se desempeñó como director de arte. Es cofundador de la editorial Pellejo/ Molleja, donde ha editado y diseñado la revista SUB y la compilación de historietas de ciencia ficción Pulpo Cómics. Este año ganó el Premio Nacional de Novela Otra Vuelta de Tuerca.
Además es autor del libro de cuentos ¡¡Bzzzzzzt!!, así como de los volúmenes de literatura infantil Cuento de hadas para conejos y Error de programación, coeditado por el Conaculta. Su obra narrativa está incluida en antologías como Nuevas voces de la literatura mexicana, publicada en 2002 por Joaquín Mortiz.
En los relatos de El llanto de los niños muertos, el autor accede sin temor a múltiples subgéneros de la literatura fantástica, muchos de ellos ubicados en nuestro país e inspirados ?como lo indica en Post Scriptum, el epílogo de su libro? en personajes reales, como políticos o conductores de televisión.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Programa Cultural Tierra Adentro en coordinación con el Instituto Nacional de Bellas Artes, tiene el agrado de invitarle a la presentación del libro:
El llanto de los niños muertos
de Bernardo Fernández BEF
Participan:
Alberto Chimal,
Gerardo Sifuentes
y el autor
Modera:
Alberto Cue
Miércoles 18 de mayo de 2005, 19:00 hrs.
Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes
Eje Central y Av. Juárez, Centro Histórico, ciudad de México.
_________________________
Número 277 del Fondo Editorial Tierra Adentro
VISIONES APOCALÍPTICAS EN EL LLANTO DE LOS NIÑOS MUERTOS,
DE BERNARDO FERNÁNDEZ
Los relatos incluidos en El llanto de los niños muertos, de Bernardo Fernández, comparten una visión apocalíptica, sin importar el argumento o la época en que están ubicados.
Alienígenas disfrazados de hombres y mujeres que caminan en las calles, una jauría de leones que convierte a los humanos de la capital mexicana en su plaga, o una pareja de adolescentes que viven los momentos finales de nuestro planeta, son algunos de los protagonistas de los cuentos que integran este volumen de literatura fantástica.
El escritor, nacido en la Ciudad de México en 1972, incorpora con eficacia elementos de humor a los 11 textos de ciencia ficción que, por su naturaleza, podrían resultar aún más negros.
"Un meteorito choca contra la Tierra bla bla bla el impacto es superior a varias detonaciones nucleares bla bla bla grandes regiones son borradas del mapa bla bla bla una nube de polvo cubre el planeta bla bla bla la vida vegetal desaparece bla bla bla los humanos se extinguen bla bla bla sólo quedan organismos pequeños bla bla bla después de millones de años una nueva especie domina la Tierra bla bla bla los humanos nos convertimos en dinosaurios para los conejos", reza el tercer apartado de su relato Siete escenarios para el fin del mundo y un final final.
Bernardo Fernández, también conocido como Bef, es autor de cuentos para niños, historietista, grabador, diseñador e ilustrador. Recibió el Premio Nacional de Periodismo por su participación en Complot, publicación en la que se desempeñó como director de arte. Es cofundador de la editorial Pellejo/ Molleja, donde ha editado y diseñado la revista SUB y la compilación de historietas de ciencia ficción Pulpo Cómics. Este año ganó el Premio Nacional de Novela Otra Vuelta de Tuerca.
Además es autor del libro de cuentos ¡¡Bzzzzzzt!!, así como de los volúmenes de literatura infantil Cuento de hadas para conejos y Error de programación, coeditado por el Conaculta. Su obra narrativa está incluida en antologías como Nuevas voces de la literatura mexicana, publicada en 2002 por Joaquín Mortiz.
En los relatos de El llanto de los niños muertos, el autor accede sin temor a múltiples subgéneros de la literatura fantástica, muchos de ellos ubicados en nuestro país e inspirados ?como lo indica en Post Scriptum, el epílogo de su libro? en personajes reales, como políticos o conductores de televisión.
lunes, mayo 09, 2005
Una disculpa obligada
El último post que escribí ofendió a varias personas, incluida gente que quiero mucho, por lo que me siento obligado a retirarlo y hacer una aclaración:
Respeto profundamente la convicción de las personas que apoyaron a AMLO durante todo este fallido proceso por sacarlo de la jugada. Y estoy convencido de que muchas personas valiosas, ciudadanos comprometidos con nuestra naciente democracia, acudieron a las movilizaciones de resistencia pacífica en defensa de nuestro país.
A todos ellos el resto de los mexicanos debemos de agradecerles su participación activa que por una ocasión ha logrado darle la vuelta al gobierno federal y obligarlo a corregir el rumbo en una arbitrariedad, algo impensable apenas del sexenio pasado hacia atrás.
Quisiera unirme al júbilo de todos ellos, pero veo con desconfianza a Andrés Manuel. Después de haber simpatizado con él, temo que se ve a sí mismo como un caudillo de la democracia y, lo siento, no creo tanta belleza.
Como tampoco confío en el grupo compacto que le rodea. López Obrador y su gente no sólo llevan mal las finanzas de la ciudad sino que además lo hacen de manera dudosa. Es información objetiva, hard data, publicada el día de hoy de los diarios.
Vuelvo a disculparme con todos las personas que de manera genuina han apoyado al tabasqueño y creo no equivocarme al decir que más que a AMLO, lo que apoyaron fue a nuestra democracia. Les ruego me perdonen por no ver en López Obrador al candidato ideal para la presidencia del país. Lo malo es que no veo a tal persona por ningún lado.
El último post que escribí ofendió a varias personas, incluida gente que quiero mucho, por lo que me siento obligado a retirarlo y hacer una aclaración:
Respeto profundamente la convicción de las personas que apoyaron a AMLO durante todo este fallido proceso por sacarlo de la jugada. Y estoy convencido de que muchas personas valiosas, ciudadanos comprometidos con nuestra naciente democracia, acudieron a las movilizaciones de resistencia pacífica en defensa de nuestro país.
A todos ellos el resto de los mexicanos debemos de agradecerles su participación activa que por una ocasión ha logrado darle la vuelta al gobierno federal y obligarlo a corregir el rumbo en una arbitrariedad, algo impensable apenas del sexenio pasado hacia atrás.
Quisiera unirme al júbilo de todos ellos, pero veo con desconfianza a Andrés Manuel. Después de haber simpatizado con él, temo que se ve a sí mismo como un caudillo de la democracia y, lo siento, no creo tanta belleza.
Como tampoco confío en el grupo compacto que le rodea. López Obrador y su gente no sólo llevan mal las finanzas de la ciudad sino que además lo hacen de manera dudosa. Es información objetiva, hard data, publicada el día de hoy de los diarios.
Vuelvo a disculparme con todos las personas que de manera genuina han apoyado al tabasqueño y creo no equivocarme al decir que más que a AMLO, lo que apoyaron fue a nuestra democracia. Les ruego me perdonen por no ver en López Obrador al candidato ideal para la presidencia del país. Lo malo es que no veo a tal persona por ningún lado.
lunes, mayo 02, 2005
Recuerdo con cuando una tarde de 1983 mi papá llegó con Alfredo y conmigo a decirnos: "Hoy por la tarde murió la abuela."
Esa fue la primera vez que supe de alguien que moría. Alguien cercano.
El domingo pasado, muchos muertos y muertas después, llamó mi mamá para decirme que mi abuelo paterno, llamado Bernardo igual que mi papá, igual que yo, murió mientras dormía.
(Y si no lo había posteado hasta ahora, una semana después, fue exclusivamente por ti, Metuca).
Tras el viaje a Monterrey, había pasado la noche en casa de mis papás. Con Cynthia en la sultana del norte, pocas ganas tenía de llegar a dormir solo.
Por ello me fui caminando hasta la casa donde creció mi papá, apenas a unas cuadras (aunque no pocas veces me pareció que la distancia entre ambos hogares era más grande que la que había entre cualquiera de ellas a Monterrey, por ejemplo).
Ahí estaba el viejito. Tendido en un sofá, como dormido. Con una expresión de tranquilidad que no era común en él. Decían que estaba frío. No quise comprobarlo.
Mi abuelo fue un sujeto muy especial, hijo menor de una familia de 22 hermanos venidos desde Silao, Guanajuato, donde mi bisabuelo era dentista y mi tatarabuelo, el juez del pueblo.
Nacido en 1913, su padre murió al poco tiempo. Mi bisabuela, en un arranque por el que sigue siendo reprobada, decidió meter a sus últimos tres hijos a un hospicio. Ahí creció Bernardo, junto a sus hermanos Javier, que aún vive en Salinacruz, y el difunto Guillermo (llamado por mi abuelo "Perjodico", apodo tan absurdo como críptico).
Del hospicio, el abuelo, como le llamábamos todos en la familia --jamás abuelito-- se fue a la escuela industrial, donde debió aprender algún oficio. Ahí fue compañero de Banca de varios distinguidos mexicanos, entre otros de don Alejo Peralta y Francisco Pérez Ríos.
No fue un abuelo amoroso. Todos mis primos pueden constatarlo. Era un hombre bronco y explosivo, con una iracundia que contrastaba con su talla diminuta. Sin embargo, a la par de tan mal carácter, tenía un corazón generoso que lograba compensar sus violentos despliegues con la misma espontaneidad desconcertante. Sé que esto suena a lugar común, por ello ofrezco evidencias a continuación:
"Tu papá era amigo de grandes personajes", le dijo alguna vez alguien a mi papá, "pero siempre estuvo con el jodido."
Dio prueba de ello una vez en los años 50, cuando unos niños colocaron un petardo en el escape de un cadillac que acababa de comprar mientras él entrevistaba a alguien en Polanco. El auto ardió hasta consumirse y los niños, hijos de la portera de un edificio, fueron a dar al Tribilín. Fue el propio abuelo quien fue a sacarlos.
Hay decenas de anécdotas similares. Mi tía Bertha cuenta que cuando eran niños, constantemente llegaban a tocar a la casa de madrugada para pedir que el Abuelo ayudara a desfacer un entuerto. Decenas de veces salió por la nocha a sacar a alguien de la cárcel, a alivianar a algún amigo.
Pero era duro con la familia.
Quizá sólo mis primas menores, Irma y Gabriela, puedan dar constancia de una dulzura que se fue apoderando de él a medida que envejecía, pues para ellas fue la figura paterna, papá y abuelo a la vez, y no pocas veces lo vi dar gestos de inusitada ternura con ellas.
Su biografía y la de mi abuela me son nebulosas. Ella era maestra y fue de las primeras mujeres en pisar la Facultad de Filosofía y Letras, a finales de los 30. Sé que el abuelo estudió algo de ingeniería. pero lo abandonó para trabajar y hacerse periodista.
Su pasión por los toros, deporte (?) que aborrezco, lo hicieron convertirse en cronista taurino. Pero ¿en qué periódico empezo? ¿En qué año? Son datos que ignoro.
A cambio sé, por ejemplo, que era el último fundador vivo del Esto. Él contaba --porque era un conversador delicioso cuando se lo proponía-- que estaban reunidos varios periodistas alrededor de una mesa del café Tupinamba, en la calle de Bolívar, pensando cómo le iban a poner al nuevo periódico, cuando llegó alguien y dijo "¿Y cómo le vamos a poner a esto?", "Pues Esto", contestó otro. Él estaba ahí.
Su nombre de pluma, que llevó durante prácticamente toda su carrera periodística fue Macharnudo. No remitiré aquí el origen y significado del apodo, como dije, los apelativos de mi familia son crípticos y absurdos.
Macharnudo fue un viajero incansable, enamorado de España. De la España de Sarita Montiel y Luis Miguel Dominguín, que no de la de Franco, con quien nunca simpatizó y siempre expresó su simpatía republicana.
El yugo del generalísmo no le impidió cruzar varias veces, más de veinte, el Atlántico. En no pocas recorrió un buen trozo de Europa y hasta a Tánger, la Tijuana africana, llegó en alguna ocasión.
Fue precisamente en uno de esos viajes, el último, en el que tuvo un accidente que nunca hemos terminado de esclarecer. En mayo del 2000 mi abuelo apareció sentado en una banqueta de Lavapiés, bravo barrio madrileño, con la mente en blanco y balbuceando frases inconexas, víctima de un asalto a manos de una pandilla de adolescentes árabes. Aquel Madrid amado por él, al que cantaba Agustín Lara, se había convertido en el de Pedro Almodóvar y Álex de la iglesia.
A partir de entonces, hace ya un lustro, comenzó el declive de quien fuera amigo de Cantinflas, Zabludovsky, El Cordobés, Eloy Cavazos, Abel Quezada, Renato Leduc, Sergio Méndez Arceo, Alfredo Leal, Manolo Martínez y prácticamente todo aquel que fuera alguien en el mundo del toro.
Macharnudo, un testigo privilegiado del siglo XX, fue apagándose poco a poco, sin poderse recuperar nunca más del accidente madrileño.
Poco después de volver a México se dio cuenta de que ya no podía leer. No entendía las grafías. "Hijo", le pidió a mi papá, "Por favor cómprame unos lentes nuevos, estos ya no me sirven". Papá le compró los de mayor graducación. "Estos tampoco me sirven", dijo. Ya no habría ningunos que le permitieran leer. Ello debió ser muy difícil para el lector voraz que era.
También le quedó afectado algún centro del habla. Confundía sitemáticamente los géneros, llamándome hija a mí e hijo a mi prima Lola, por ejemplo.
Paulatinamente, mi viejo fue enmudeciendo. Pronto dejó de hablar. Era un rehén de su senilidad en la cárcel de su cuerpo.
Aquello debió ser muy difícil. Fue en estos últimos años que mi papá comenzó a cuidarlo. Lo bañaba, rasuraba y llevaba al doctor. Tuvo la oportunidad de reconciliarse un poco con quien fue un papá tan difícil.
Saltará a la vista que el abuelo me causa sentimientos encontrados. Siempre fue una relación difícil, después de todo llevo su nombre. Hubiera querido un abuelo más dulce, como mi papá y tías hubieran deseado un papá menos bronco, pero no lo hubiera cambiado por nadie. Después de todo, ¿de quién sino de él pude heredar la vocación por las palabras?
Descansa en paz, abuelo. Te vamos a extrañar.
Esa fue la primera vez que supe de alguien que moría. Alguien cercano.
El domingo pasado, muchos muertos y muertas después, llamó mi mamá para decirme que mi abuelo paterno, llamado Bernardo igual que mi papá, igual que yo, murió mientras dormía.
(Y si no lo había posteado hasta ahora, una semana después, fue exclusivamente por ti, Metuca).
Tras el viaje a Monterrey, había pasado la noche en casa de mis papás. Con Cynthia en la sultana del norte, pocas ganas tenía de llegar a dormir solo.
Por ello me fui caminando hasta la casa donde creció mi papá, apenas a unas cuadras (aunque no pocas veces me pareció que la distancia entre ambos hogares era más grande que la que había entre cualquiera de ellas a Monterrey, por ejemplo).
Ahí estaba el viejito. Tendido en un sofá, como dormido. Con una expresión de tranquilidad que no era común en él. Decían que estaba frío. No quise comprobarlo.
Mi abuelo fue un sujeto muy especial, hijo menor de una familia de 22 hermanos venidos desde Silao, Guanajuato, donde mi bisabuelo era dentista y mi tatarabuelo, el juez del pueblo.
Nacido en 1913, su padre murió al poco tiempo. Mi bisabuela, en un arranque por el que sigue siendo reprobada, decidió meter a sus últimos tres hijos a un hospicio. Ahí creció Bernardo, junto a sus hermanos Javier, que aún vive en Salinacruz, y el difunto Guillermo (llamado por mi abuelo "Perjodico", apodo tan absurdo como críptico).
Del hospicio, el abuelo, como le llamábamos todos en la familia --jamás abuelito-- se fue a la escuela industrial, donde debió aprender algún oficio. Ahí fue compañero de Banca de varios distinguidos mexicanos, entre otros de don Alejo Peralta y Francisco Pérez Ríos.
No fue un abuelo amoroso. Todos mis primos pueden constatarlo. Era un hombre bronco y explosivo, con una iracundia que contrastaba con su talla diminuta. Sin embargo, a la par de tan mal carácter, tenía un corazón generoso que lograba compensar sus violentos despliegues con la misma espontaneidad desconcertante. Sé que esto suena a lugar común, por ello ofrezco evidencias a continuación:
"Tu papá era amigo de grandes personajes", le dijo alguna vez alguien a mi papá, "pero siempre estuvo con el jodido."
Dio prueba de ello una vez en los años 50, cuando unos niños colocaron un petardo en el escape de un cadillac que acababa de comprar mientras él entrevistaba a alguien en Polanco. El auto ardió hasta consumirse y los niños, hijos de la portera de un edificio, fueron a dar al Tribilín. Fue el propio abuelo quien fue a sacarlos.
Hay decenas de anécdotas similares. Mi tía Bertha cuenta que cuando eran niños, constantemente llegaban a tocar a la casa de madrugada para pedir que el Abuelo ayudara a desfacer un entuerto. Decenas de veces salió por la nocha a sacar a alguien de la cárcel, a alivianar a algún amigo.
Pero era duro con la familia.
Quizá sólo mis primas menores, Irma y Gabriela, puedan dar constancia de una dulzura que se fue apoderando de él a medida que envejecía, pues para ellas fue la figura paterna, papá y abuelo a la vez, y no pocas veces lo vi dar gestos de inusitada ternura con ellas.
Su biografía y la de mi abuela me son nebulosas. Ella era maestra y fue de las primeras mujeres en pisar la Facultad de Filosofía y Letras, a finales de los 30. Sé que el abuelo estudió algo de ingeniería. pero lo abandonó para trabajar y hacerse periodista.
Su pasión por los toros, deporte (?) que aborrezco, lo hicieron convertirse en cronista taurino. Pero ¿en qué periódico empezo? ¿En qué año? Son datos que ignoro.
A cambio sé, por ejemplo, que era el último fundador vivo del Esto. Él contaba --porque era un conversador delicioso cuando se lo proponía-- que estaban reunidos varios periodistas alrededor de una mesa del café Tupinamba, en la calle de Bolívar, pensando cómo le iban a poner al nuevo periódico, cuando llegó alguien y dijo "¿Y cómo le vamos a poner a esto?", "Pues Esto", contestó otro. Él estaba ahí.
Su nombre de pluma, que llevó durante prácticamente toda su carrera periodística fue Macharnudo. No remitiré aquí el origen y significado del apodo, como dije, los apelativos de mi familia son crípticos y absurdos.
Macharnudo fue un viajero incansable, enamorado de España. De la España de Sarita Montiel y Luis Miguel Dominguín, que no de la de Franco, con quien nunca simpatizó y siempre expresó su simpatía republicana.
El yugo del generalísmo no le impidió cruzar varias veces, más de veinte, el Atlántico. En no pocas recorrió un buen trozo de Europa y hasta a Tánger, la Tijuana africana, llegó en alguna ocasión.
Fue precisamente en uno de esos viajes, el último, en el que tuvo un accidente que nunca hemos terminado de esclarecer. En mayo del 2000 mi abuelo apareció sentado en una banqueta de Lavapiés, bravo barrio madrileño, con la mente en blanco y balbuceando frases inconexas, víctima de un asalto a manos de una pandilla de adolescentes árabes. Aquel Madrid amado por él, al que cantaba Agustín Lara, se había convertido en el de Pedro Almodóvar y Álex de la iglesia.
A partir de entonces, hace ya un lustro, comenzó el declive de quien fuera amigo de Cantinflas, Zabludovsky, El Cordobés, Eloy Cavazos, Abel Quezada, Renato Leduc, Sergio Méndez Arceo, Alfredo Leal, Manolo Martínez y prácticamente todo aquel que fuera alguien en el mundo del toro.
Macharnudo, un testigo privilegiado del siglo XX, fue apagándose poco a poco, sin poderse recuperar nunca más del accidente madrileño.
Poco después de volver a México se dio cuenta de que ya no podía leer. No entendía las grafías. "Hijo", le pidió a mi papá, "Por favor cómprame unos lentes nuevos, estos ya no me sirven". Papá le compró los de mayor graducación. "Estos tampoco me sirven", dijo. Ya no habría ningunos que le permitieran leer. Ello debió ser muy difícil para el lector voraz que era.
También le quedó afectado algún centro del habla. Confundía sitemáticamente los géneros, llamándome hija a mí e hijo a mi prima Lola, por ejemplo.
Paulatinamente, mi viejo fue enmudeciendo. Pronto dejó de hablar. Era un rehén de su senilidad en la cárcel de su cuerpo.
Aquello debió ser muy difícil. Fue en estos últimos años que mi papá comenzó a cuidarlo. Lo bañaba, rasuraba y llevaba al doctor. Tuvo la oportunidad de reconciliarse un poco con quien fue un papá tan difícil.
Saltará a la vista que el abuelo me causa sentimientos encontrados. Siempre fue una relación difícil, después de todo llevo su nombre. Hubiera querido un abuelo más dulce, como mi papá y tías hubieran deseado un papá menos bronco, pero no lo hubiera cambiado por nadie. Después de todo, ¿de quién sino de él pude heredar la vocación por las palabras?
Descansa en paz, abuelo. Te vamos a extrañar.
jueves, abril 28, 2005
Ha habido muchas cosas que he querido escribir, pero el tiempo ha escaseado un poco por estos rumbos últimamente. Una combinación de exceso de actividades aunada a una mala noticia familiar de la que hablaré después me han impedido postear todo lo que hubiera querido.
En fin, no es pretexto.
El viaje a Monterrey fue muy exitoso, tuve una bonita presentación a cargo de Armando Alanís, poeta regio responsable de la llamada Acción Poética, consistente en pintar bardas con frases poéticas por todo Monterrey. Es un gran tipo y tuve el gusto de conocer a su esposa. Por allá vi a varios amigos, entre otros a mi colega y amigo Sergio Flores y a la no menos admirada Lulú.
La boda del Chalo, baterista de Mamá Pulpa, estuvo... bien.
Cynthia se quedó en la sultana del norte a mezclar el disco de unos amigos suyos ("No te va a gustar", me dijo, "es rockcito en español"). La extraño mogollón, pero ya sólo falta una semana para que vuelva.
Mientras tanto, parece que la ciudad (y el país con ella) hierve.
Rodó la cabeza del general Rafael Macedo de la Concha, quien renunció a la PGR para no entorpecer las negociaciones entre el ejecutivo y el gobierno local.
La editorial de La Jornada califica la virtual derrota del compló como una victoria popular. Debo reconocer que es la primera vez que veo que una marcha, la marcha del millón, cambia las cosas. O ayuda.
Pero...
Ello no significa que haya cambiado mi opinión sobre AMLO de nuevo. Después de haber sido su simpatizante --desde que era candidato a gobernador en Tabasco-- me preocupa que la izquierda institucional lo quiera ungir como un paladín de la democracia.
Y es que antes de que el gobierno doblara las manitas, en un acto que reafirma la torpeza y debilidad políticas del presidente Fox y asesores que lo acompañan, todo parecía indicar que AMLO quería que lo llevaran a la cárcel.
Él ha declarado que no promovió ningún amparo entre otras cosas por que no era culpable de ningún delito. De acuerdo, pero ¿porqué no echar mano de ninguna defensa? ¿Porqué hacer berrinche cuando dos diputados panistas --con muy mala madre, por cierto-- intentaron pagar su fianza? ¿No se trataba de no ir preso? ¿O quería justo lo contrario?
Creo que los más felices deben ser en este momento los Nicos, los Padiernos, los Martís Batres, los Bejaranos, los Imaz y, en fin, toda la camarilla que se ha instalado alrededor del jefe de gobierno en la cúpula del PRD...
Pero, ¿quién salió beneficiado de todo esto?
Definitivamente el preciso y su equipo no. Una mancha más en ese expediente que ya está negro de tanto moretón.
Ni PRI ni PAN, que votaron a favor del desafuero.
Y menos que nadie, Cuauhtémoc Cárdenas, que debe haber salivado ante la posibilidad de volver a ser candidato presidencial.
Sí, en cambio, AMLO y su círculo compacto.
Pero, ¿la democracia?
¿O es que un precandidato inhabilitado de la manera más marrana, de acuerdo, pero precandidato al fin, es en sí mismo LA DEMOCRACIA?
Debo reconocer que en su discurso, al conocer la renuncia del general (a quien, por otro lado, considero una persona honesta, ¿quién puede salir bien librado de dirigir la PGR?), el tono de AMLO fue mucho más moderado, incluso conciliador.
Pero quedan varias preguntas en el aire:
¿Quién era el beneficiado directo de que se abriera una calle de acceso a través del famoso predio confiscado? El ABC no es un hospital público, al contrario, está al servicio de la oligarquía y es MUY caro.
No soy ingenuo, todo esto fue armado para cerrarle el paso a quien seguramente será el candidato más popular hacia la presidencia del 2006, pero ¿lo correcto, si queremos hacer de éste un país de leyes, no hubiera sido seguir el cauce y procedimientos legales correspondientes para su defensa, como estaría obligado cualquier ciudadano de a pie?
Nunca estuve por que lo encarcelaran, si es que era inocente, sin embargo, ¿hasta dónde pensaba llegar? ¿quería ir a la cárcel?
Pero lo que más me preocupa es: ¿piensa el pueblo de México que la solución a todos sus problemas se llama Andrés Manuel López Obrador?
Los dejo con esto: el lunes escuchaba el noticiero de Eduardo Ruiz Healy, que con su estilo mamón y antipático despedazaba el último discurso de AMLO. Comenzó a exaltarse, como acostumbra, cuando lo mandaron a comercial sin explicación previa. Volvió del corte con un invitado que no tenía nada que ver, un galerista que promovía una subasta de arte y libros antiguos. ¿Censura? ¿Coincidencia? ¿O democracia pura?
Habrá que estar muy atentos a este hombre indestructible. Habrá que seguir, literalmente, los pasos de López, para ver que hay detrás de ese rostro. No olvidemos que los caudillos son muy peligrosos. Pregúntenle a los venzolanos.
(Y aclaro, creo que es el momento en que AMLO definirá si quiere ser como Chávez o como Lula y Kirchner. Hay que estar muy atentos).
Argh. Ya parezco Blanco Moheno, que se enojaba solo. Qué horror...
En fin, no es pretexto.
El viaje a Monterrey fue muy exitoso, tuve una bonita presentación a cargo de Armando Alanís, poeta regio responsable de la llamada Acción Poética, consistente en pintar bardas con frases poéticas por todo Monterrey. Es un gran tipo y tuve el gusto de conocer a su esposa. Por allá vi a varios amigos, entre otros a mi colega y amigo Sergio Flores y a la no menos admirada Lulú.
La boda del Chalo, baterista de Mamá Pulpa, estuvo... bien.
Cynthia se quedó en la sultana del norte a mezclar el disco de unos amigos suyos ("No te va a gustar", me dijo, "es rockcito en español"). La extraño mogollón, pero ya sólo falta una semana para que vuelva.
Mientras tanto, parece que la ciudad (y el país con ella) hierve.
Rodó la cabeza del general Rafael Macedo de la Concha, quien renunció a la PGR para no entorpecer las negociaciones entre el ejecutivo y el gobierno local.
La editorial de La Jornada califica la virtual derrota del compló como una victoria popular. Debo reconocer que es la primera vez que veo que una marcha, la marcha del millón, cambia las cosas. O ayuda.
Pero...
Ello no significa que haya cambiado mi opinión sobre AMLO de nuevo. Después de haber sido su simpatizante --desde que era candidato a gobernador en Tabasco-- me preocupa que la izquierda institucional lo quiera ungir como un paladín de la democracia.
Y es que antes de que el gobierno doblara las manitas, en un acto que reafirma la torpeza y debilidad políticas del presidente Fox y asesores que lo acompañan, todo parecía indicar que AMLO quería que lo llevaran a la cárcel.
Él ha declarado que no promovió ningún amparo entre otras cosas por que no era culpable de ningún delito. De acuerdo, pero ¿porqué no echar mano de ninguna defensa? ¿Porqué hacer berrinche cuando dos diputados panistas --con muy mala madre, por cierto-- intentaron pagar su fianza? ¿No se trataba de no ir preso? ¿O quería justo lo contrario?
Creo que los más felices deben ser en este momento los Nicos, los Padiernos, los Martís Batres, los Bejaranos, los Imaz y, en fin, toda la camarilla que se ha instalado alrededor del jefe de gobierno en la cúpula del PRD...
Pero, ¿quién salió beneficiado de todo esto?
Definitivamente el preciso y su equipo no. Una mancha más en ese expediente que ya está negro de tanto moretón.
Ni PRI ni PAN, que votaron a favor del desafuero.
Y menos que nadie, Cuauhtémoc Cárdenas, que debe haber salivado ante la posibilidad de volver a ser candidato presidencial.
Sí, en cambio, AMLO y su círculo compacto.
Pero, ¿la democracia?
¿O es que un precandidato inhabilitado de la manera más marrana, de acuerdo, pero precandidato al fin, es en sí mismo LA DEMOCRACIA?
Debo reconocer que en su discurso, al conocer la renuncia del general (a quien, por otro lado, considero una persona honesta, ¿quién puede salir bien librado de dirigir la PGR?), el tono de AMLO fue mucho más moderado, incluso conciliador.
Pero quedan varias preguntas en el aire:
¿Quién era el beneficiado directo de que se abriera una calle de acceso a través del famoso predio confiscado? El ABC no es un hospital público, al contrario, está al servicio de la oligarquía y es MUY caro.
No soy ingenuo, todo esto fue armado para cerrarle el paso a quien seguramente será el candidato más popular hacia la presidencia del 2006, pero ¿lo correcto, si queremos hacer de éste un país de leyes, no hubiera sido seguir el cauce y procedimientos legales correspondientes para su defensa, como estaría obligado cualquier ciudadano de a pie?
Nunca estuve por que lo encarcelaran, si es que era inocente, sin embargo, ¿hasta dónde pensaba llegar? ¿quería ir a la cárcel?
Pero lo que más me preocupa es: ¿piensa el pueblo de México que la solución a todos sus problemas se llama Andrés Manuel López Obrador?
Los dejo con esto: el lunes escuchaba el noticiero de Eduardo Ruiz Healy, que con su estilo mamón y antipático despedazaba el último discurso de AMLO. Comenzó a exaltarse, como acostumbra, cuando lo mandaron a comercial sin explicación previa. Volvió del corte con un invitado que no tenía nada que ver, un galerista que promovía una subasta de arte y libros antiguos. ¿Censura? ¿Coincidencia? ¿O democracia pura?
Habrá que estar muy atentos a este hombre indestructible. Habrá que seguir, literalmente, los pasos de López, para ver que hay detrás de ese rostro. No olvidemos que los caudillos son muy peligrosos. Pregúntenle a los venzolanos.
(Y aclaro, creo que es el momento en que AMLO definirá si quiere ser como Chávez o como Lula y Kirchner. Hay que estar muy atentos).
Argh. Ya parezco Blanco Moheno, que se enojaba solo. Qué horror...
miércoles, abril 20, 2005
En Monterrey
Este viernes estaré presentando mi libro El llanto de los niños muertos en Monterrey. La cita es a las 8:30 de la noche en la Galería Regia (Abasolo y Mina), a un lado de la Macroplaza, según entiendo. Presenta Armando Alanís y están todos invitados.
He estado lleno de trabajo, que empieza a fructificar. Lo que me tiene brincando de gusto es que la novela que ganó el concurso, Tiempo de alacranes ya está lista, gracias a los buenos oficios de Andrés Ramírez y el equipo de Planeta. La portada la hizo el genial Bachan y le quedó muy guapa. Estoy muy emocionado y ya quiero que se publique.
No me sorprendió la elección del cardenal Joseph Ratzinger como nuevo papa. Siempre al lado del difunto Juan Pablo II, representa la cabeza del sector más conservador de la iglesia. Hay quien incluso considera su nombramiento un retroceso histórico, y le han llamado fundamentalista. Lo que sí me sorprende es que hayan elegido un papa tan viejales (78 años). Y a pa nombrecito que escogió. Creo que fue Joyce el que dijo que se podía ser ateo y dejar de creer en dios, pero nunca se dejaba de ser católico...
Cada día me tiene más confundido el asunto de AMLO. Si bien es evidente que le hicieron una marranada (lo que nunca he discutido), me parece sospechosa su actitud. En estos momentos, mi situación política es ambivalente, por decir lo menos. Antes los de la izquierda eran los buenos y los de la derecha los malos, pero ahora resulta que en la izquierda son peores que del otro lado (saludos a los Bejaranos, los Imaz y los Padiernos) y que los priistas, que antes eran ojetes, ahora no lo son tanto (ese Camacho Solís, ese Ebrard...). Pero volveré sobre ello en cuanto lo tenga un poco más claro...
Este viernes estaré presentando mi libro El llanto de los niños muertos en Monterrey. La cita es a las 8:30 de la noche en la Galería Regia (Abasolo y Mina), a un lado de la Macroplaza, según entiendo. Presenta Armando Alanís y están todos invitados.
He estado lleno de trabajo, que empieza a fructificar. Lo que me tiene brincando de gusto es que la novela que ganó el concurso, Tiempo de alacranes ya está lista, gracias a los buenos oficios de Andrés Ramírez y el equipo de Planeta. La portada la hizo el genial Bachan y le quedó muy guapa. Estoy muy emocionado y ya quiero que se publique.
No me sorprendió la elección del cardenal Joseph Ratzinger como nuevo papa. Siempre al lado del difunto Juan Pablo II, representa la cabeza del sector más conservador de la iglesia. Hay quien incluso considera su nombramiento un retroceso histórico, y le han llamado fundamentalista. Lo que sí me sorprende es que hayan elegido un papa tan viejales (78 años). Y a pa nombrecito que escogió. Creo que fue Joyce el que dijo que se podía ser ateo y dejar de creer en dios, pero nunca se dejaba de ser católico...
Cada día me tiene más confundido el asunto de AMLO. Si bien es evidente que le hicieron una marranada (lo que nunca he discutido), me parece sospechosa su actitud. En estos momentos, mi situación política es ambivalente, por decir lo menos. Antes los de la izquierda eran los buenos y los de la derecha los malos, pero ahora resulta que en la izquierda son peores que del otro lado (saludos a los Bejaranos, los Imaz y los Padiernos) y que los priistas, que antes eran ojetes, ahora no lo son tanto (ese Camacho Solís, ese Ebrard...). Pero volveré sobre ello en cuanto lo tenga un poco más claro...
jueves, abril 07, 2005
A no win situation
Si lo desafueran y lo meten al tambo, mal, porque lo fortalecen. Hacen de él un mártir y se convierte en el favorito de las elecciones. Su megalomanía, que cada vez me parece más preocupante, no tendrá límite el día en que se descubra indestructible y al país, con alguien así en la silla, se lo lleva el carajo.
Si no lo desafueran, peor, porque será darle la razón, todos sus contricantes quedarán como unos tarugos y prácticamente tendrá vía libre hacia el 2006. ¿Quién le podría hacer frente?
Mientras tanto, los indicadores económicos muestran la precaria estabilidad del país (o que la situación es mucho más seria de lo que pensábamos).
El meollo del asunto, me parece, es que el asunto se ha politizado in extremis, convirtiéndolo en una rebatinga espantosa.
Pero... por otro lado, ¿quién podría ser una buena alternativa dentro de la izquierda para candidato a la presidencia? ¿O de cualquier otra tendencia?
¿Madrazo? ¿Montiel? ¿Enrique Jackson? (!) ¿Cárdenas? ¿Creel? ¿Martita? ¿Pancho Barrio? ¿Calderón Hinojosa? ¿Castañeda Gutman? Es una lista horrosa.
La izquierda, aquella misma que salía a tomar las calles para darle voz al pueblo hace casi veinte años ahora lo hace con acarreados y amenazas, como lo hizo el PRI. Como seguramente lo haría el PAN de verse en la necesidad.
"En México", dijo P.J. O'Rourke en los 90, "hay tres partidos políticos. Uno es el PRI, que ha gobernado 70 años. Hay un partido de ultra derecha que se llama el PAN que es igualito al PRI. Y uno de izquierda que se llama PRD que es igualita al PAN."
We are doomed, we are doomed...
Corrido del último suspiro de Víctor Jara.
Mi amigo Héctor Berrones, mexicano avendidado en la bellísima ciudad de Montreal, en el Canadá, escribió recientemente esta canción, inspirada en el reconocimiento tardío por parte del ejército chileno del asesinato artero de Víctor Jara --junto a miles de sus compatriotas-- durante el golpe militar de 1973.
El autor me ha pedido postearla aquí para compartirla con todos nuestros parroquianos, y agrega que aquellos músicos que quiesieran ponerle letra se sientan en la libertad de hacerlo.
La rola:
(estribillo)
Ay,Víctor
nunca terminó tu última canción,
en mala forma pararon tu corazón,
Ay,Víctor
que cuando te fuiste de nuestra Nación,
un duro golpe la convirtió en prisión.
No cantabas por tener buena voz
sino por la música que daba pasión,
tus verdades abrían el corazón,
por los pobres daban compasión.
Ya la íntima bala en la garganta,
ya el que silencia lo que cantas,
pero aún así tu voz se levanta,
porque es verdad que agranda.
En esta hora de triste agonía
la ciudad en fuego ardía.
¿Quién nos dirá lo que veía?
¿Qué era lo que al morir sentía?
Todos duermen, no quieren despertar,
por eso el cigarrito voy a levantar,
ya regalo mis manos sin cerrar,
para que la tierra vuelva a caminar.
Como a Amanda te voy a recordar,
como el viejo que siempre, sin cesar,
con amor lazos se ponía a trenzar,
yo trenzo estos versos a cantar.
Si lo desafueran y lo meten al tambo, mal, porque lo fortalecen. Hacen de él un mártir y se convierte en el favorito de las elecciones. Su megalomanía, que cada vez me parece más preocupante, no tendrá límite el día en que se descubra indestructible y al país, con alguien así en la silla, se lo lleva el carajo.
Si no lo desafueran, peor, porque será darle la razón, todos sus contricantes quedarán como unos tarugos y prácticamente tendrá vía libre hacia el 2006. ¿Quién le podría hacer frente?
Mientras tanto, los indicadores económicos muestran la precaria estabilidad del país (o que la situación es mucho más seria de lo que pensábamos).
El meollo del asunto, me parece, es que el asunto se ha politizado in extremis, convirtiéndolo en una rebatinga espantosa.
Pero... por otro lado, ¿quién podría ser una buena alternativa dentro de la izquierda para candidato a la presidencia? ¿O de cualquier otra tendencia?
¿Madrazo? ¿Montiel? ¿Enrique Jackson? (!) ¿Cárdenas? ¿Creel? ¿Martita? ¿Pancho Barrio? ¿Calderón Hinojosa? ¿Castañeda Gutman? Es una lista horrosa.
La izquierda, aquella misma que salía a tomar las calles para darle voz al pueblo hace casi veinte años ahora lo hace con acarreados y amenazas, como lo hizo el PRI. Como seguramente lo haría el PAN de verse en la necesidad.
"En México", dijo P.J. O'Rourke en los 90, "hay tres partidos políticos. Uno es el PRI, que ha gobernado 70 años. Hay un partido de ultra derecha que se llama el PAN que es igualito al PRI. Y uno de izquierda que se llama PRD que es igualita al PAN."
We are doomed, we are doomed...
Corrido del último suspiro de Víctor Jara.
Mi amigo Héctor Berrones, mexicano avendidado en la bellísima ciudad de Montreal, en el Canadá, escribió recientemente esta canción, inspirada en el reconocimiento tardío por parte del ejército chileno del asesinato artero de Víctor Jara --junto a miles de sus compatriotas-- durante el golpe militar de 1973.
El autor me ha pedido postearla aquí para compartirla con todos nuestros parroquianos, y agrega que aquellos músicos que quiesieran ponerle letra se sientan en la libertad de hacerlo.
La rola:
(estribillo)
Ay,Víctor
nunca terminó tu última canción,
en mala forma pararon tu corazón,
Ay,Víctor
que cuando te fuiste de nuestra Nación,
un duro golpe la convirtió en prisión.
No cantabas por tener buena voz
sino por la música que daba pasión,
tus verdades abrían el corazón,
por los pobres daban compasión.
Ya la íntima bala en la garganta,
ya el que silencia lo que cantas,
pero aún así tu voz se levanta,
porque es verdad que agranda.
En esta hora de triste agonía
la ciudad en fuego ardía.
¿Quién nos dirá lo que veía?
¿Qué era lo que al morir sentía?
Todos duermen, no quieren despertar,
por eso el cigarrito voy a levantar,
ya regalo mis manos sin cerrar,
para que la tierra vuelva a caminar.
Como a Amanda te voy a recordar,
como el viejo que siempre, sin cesar,
con amor lazos se ponía a trenzar,
yo trenzo estos versos a cantar.
sábado, abril 02, 2005
viernes, abril 01, 2005
Tiempo de alacranes
Llegué a mi changarro el miércoles después de dar mi clase en la ibero.
"Te llamaron de Conaculta", me dijo Eder, mi compañero y amigo.
Supuse que sería sobre las presentaciones del Llanto de los niños muertos.
"¿Qué dijeron?"
"Que llamaras. Es algo sobre una novela con la que estás concursando."
Vuelco de corazón. "Calma", pensé, "a lo mejor saqué mención honorífica."
Y es que mi especialidad ha sido sacar menciones honoríficas. No premios.
Llamé y pedí con la persona que llamó.
"¿Quién habla?"
Me identifiqué.
"Un momento."
Silencio. Prolongado.
"Le comunico..."
"Hola", dijo una voz, "habla Ignacio Padilla. Supongo que sabes para qué te hablo..."
"¿Es por la novela?", repuse con un hilito de voz.
"Felicidades. Ganaste."
Me quedé mudo.
Me contó que había sido por unanimidad.
"Wow. Me hiciste el día, la semana, ¡el año!"
Y colgamos; después me llamó Andrés Ramírez, el editor de ficción de Planeta, para felicitarme.
Yo seguía sin creerlo.
Llamé primero a Cynthia. Luego a mis papás y después mandé un mail a mis amigos.
Al poco rato me llamaron del Universal y después de la radio y luego de otros periódicos. La noticia ha estado en varios lados. Ese día oí la nota en Horizonte 108.
Y yo, por supuesto, estoy como Ren y Stimpy: feliz, feliz, alegre, alegre.
Siempre he dicho que los concursos, cuyos resultados son tan circunstanciales, tan caprichosos, sólo dejan contento al que ganó. Este caso no es la excepción, pero qué bonito se siente.
Y no tengo mucho más qué decir. La premiación (y publicación) serán en junio, en Querétaro. Hay una mención honorífica que también será publicada, y desde aquí felicito a su autor, Andrés Acosta, mi compañero ganador.
Muchas gracias a todos los que han estado conmigo en esto de la escribida de una u otra forma. Sin haber estado rodeado de gente tan valiosa no hubiera jamás logrado esto. Ustedes saben quiénes son y ya se los agradecí en privado.
Y muchas gracias a todos los que han posteado mensajes de felicitación en la pizarra de este blog.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...
Llegué a mi changarro el miércoles después de dar mi clase en la ibero.
"Te llamaron de Conaculta", me dijo Eder, mi compañero y amigo.
Supuse que sería sobre las presentaciones del Llanto de los niños muertos.
"¿Qué dijeron?"
"Que llamaras. Es algo sobre una novela con la que estás concursando."
Vuelco de corazón. "Calma", pensé, "a lo mejor saqué mención honorífica."
Y es que mi especialidad ha sido sacar menciones honoríficas. No premios.
Llamé y pedí con la persona que llamó.
"¿Quién habla?"
Me identifiqué.
"Un momento."
Silencio. Prolongado.
"Le comunico..."
"Hola", dijo una voz, "habla Ignacio Padilla. Supongo que sabes para qué te hablo..."
"¿Es por la novela?", repuse con un hilito de voz.
"Felicidades. Ganaste."
Me quedé mudo.
Me contó que había sido por unanimidad.
"Wow. Me hiciste el día, la semana, ¡el año!"
Y colgamos; después me llamó Andrés Ramírez, el editor de ficción de Planeta, para felicitarme.
Yo seguía sin creerlo.
Llamé primero a Cynthia. Luego a mis papás y después mandé un mail a mis amigos.
Al poco rato me llamaron del Universal y después de la radio y luego de otros periódicos. La noticia ha estado en varios lados. Ese día oí la nota en Horizonte 108.
Y yo, por supuesto, estoy como Ren y Stimpy: feliz, feliz, alegre, alegre.
Siempre he dicho que los concursos, cuyos resultados son tan circunstanciales, tan caprichosos, sólo dejan contento al que ganó. Este caso no es la excepción, pero qué bonito se siente.
Y no tengo mucho más qué decir. La premiación (y publicación) serán en junio, en Querétaro. Hay una mención honorífica que también será publicada, y desde aquí felicito a su autor, Andrés Acosta, mi compañero ganador.
Muchas gracias a todos los que han estado conmigo en esto de la escribida de una u otra forma. Sin haber estado rodeado de gente tan valiosa no hubiera jamás logrado esto. Ustedes saben quiénes son y ya se los agradecí en privado.
Y muchas gracias a todos los que han posteado mensajes de felicitación en la pizarra de este blog.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...
lunes, marzo 28, 2005
La persona que amas puede desaparecer
La tía Lucina nunca se casó. Vivió con los abuelos prácticamente hasta que éstos murieron: se independizó cerca de los 40, yéndose a vivir a unas cuadras de la casa paterna.
Cuando sus padres murieron, decidió irse a vivir a Cuernavaca, concretamente a Jiutepec, un suburbio de la capital de Morelos. Ahí había comprado una casita en un fraccionamiento, de ésas con alberca comunal que se van llenando de jubilados. Su hermana Maru, mamá de Cynthia, compró la casa de al lado.
Eso fue en los 70.
Cynthia pasó casi todos los fines de semana de su infancia en esa casa. Ahí aprendió a nadar. Hija única de mamá sola, fue el depósito de todo el amor de la tía.
Ya en la cincuentena, Lucina era una mujer muy guapa. Muy guapa y muy sola.
Hace un par de años, Lucina murió en en esa misma casa. Cynthia fue su heredera universal.
Qué amargo es obtener las cosas por herencia.
Durante todo este tiempo, la casa se convirtió para Cynthia en una cicatriz de dos pisos. Incapaz de modificarla, la rentó amueblada (y con las pertenencias de la tía) a unos amigos venezolanos. Después, a unos vivales argentinos que nunca pagaron renta.
Hace poco corrió a los sudacas para recuperarla (en realidad, aquéllos huyeron cuando se les pidió que pagaran).
Durante varios meses visitamos la casa algunos fines de semana. Muy pocos. Una casa así se puede convertir en un elefante blanco.
Había muchos arreglos que hacer: tuberías viejas, impermeabilización, pago de mantenimiento...
Recientemente una pareja de recién casados quiso comprarla. Cynthia simplemente no pudo venderla.
Poco después, una agencia inmobiliaria, la misma que vendió la casa vecina (la que era de mi suegra) se comunicó con Cynthia para decirle que había una pareja interesada en rentarla.
Había que desmontar la casa.
Así que allá fuimos a dar Cynthia, Virginia (mi mamá), Ana Angélica (que trabaja conmigo en el despacho y es mamá del ciudadano Winston Smith), el propio Winston y yo.
Mientras Winston nadaba en la alberca, todos los demás nos volcamos a desmantelar la casa.
Qué duro.
Entre otras cosas, me tocó empaquetar la biblioteca de Lucina. Llené veinte cajas de libros. Libros leídos, se notaba, libros que habían sido disfrutados. Sus gustos se podían englobar en cuatro grandes temas: literatura latinoamericana, psicología, esoterismo y administración pública. Toda una vida de lectura confinada a veinte cajas de cartón que serán almacenadas en alguna bodega.
Luego seguí con la cocina y la sala. Una a una, las piezas de su vajilla, los adornos de su casa, fueron envueltos en periódico para ser sepultados en un ataúd de cartón.
La persona que amas puede desaparecer, dijo alguna vez Charly García. Alguna vez, todos nosotros estaremos muertos, dejando una ausencia y montón de objetos acumulados durante nuestra vida.
¿Quién estará ahí para envolver mis libros? ¿Quién empacará mis robots de juguete?
La casa quedó casi lista. La pareja de inquilinos decidió al final no rentar, pero fue un buen empujón para que Cynthia se decidiera a desmontarla.
Quedé impresionado con la cantidad de ropa que sacaron de los closets. Cientos de vestidos poco usados que fueron donados a una institución. Decenas de cajones llenos de esas cosas que uno nunca tira pero que se acumulan como el acervo de un museo sin tema.
Pero lo importante es que la casa quedó lista para sus nuevos ocupantes. ¿Hay allá afuera alguien interesado? ¿Alguien la quiere rentar por un fin de semana?
Por lo pronto, con los recuerdos encajonados, las heridas no duelen menos, pero se disimulan más.
Descanse en paz, Lucina Gutiérrez.
El músico chiflado
Murió Rigo Tovar. Ahora todo mundo lo va a catalogar como un genio olvidado. No estoy muy seguro de que lo haya sido, pero sí de que fue un personaje central de la cultura popular de nuestro país en los 70. Y un letrista muy divertido. Sin duda, un gran maestro del art nacó. Larga vida a nuestro Stevie Wonder...
La tía Lucina nunca se casó. Vivió con los abuelos prácticamente hasta que éstos murieron: se independizó cerca de los 40, yéndose a vivir a unas cuadras de la casa paterna.
Cuando sus padres murieron, decidió irse a vivir a Cuernavaca, concretamente a Jiutepec, un suburbio de la capital de Morelos. Ahí había comprado una casita en un fraccionamiento, de ésas con alberca comunal que se van llenando de jubilados. Su hermana Maru, mamá de Cynthia, compró la casa de al lado.
Eso fue en los 70.
Cynthia pasó casi todos los fines de semana de su infancia en esa casa. Ahí aprendió a nadar. Hija única de mamá sola, fue el depósito de todo el amor de la tía.
Ya en la cincuentena, Lucina era una mujer muy guapa. Muy guapa y muy sola.
Hace un par de años, Lucina murió en en esa misma casa. Cynthia fue su heredera universal.
Qué amargo es obtener las cosas por herencia.
Durante todo este tiempo, la casa se convirtió para Cynthia en una cicatriz de dos pisos. Incapaz de modificarla, la rentó amueblada (y con las pertenencias de la tía) a unos amigos venezolanos. Después, a unos vivales argentinos que nunca pagaron renta.
Hace poco corrió a los sudacas para recuperarla (en realidad, aquéllos huyeron cuando se les pidió que pagaran).
Durante varios meses visitamos la casa algunos fines de semana. Muy pocos. Una casa así se puede convertir en un elefante blanco.
Había muchos arreglos que hacer: tuberías viejas, impermeabilización, pago de mantenimiento...
Recientemente una pareja de recién casados quiso comprarla. Cynthia simplemente no pudo venderla.
Poco después, una agencia inmobiliaria, la misma que vendió la casa vecina (la que era de mi suegra) se comunicó con Cynthia para decirle que había una pareja interesada en rentarla.
Había que desmontar la casa.
Así que allá fuimos a dar Cynthia, Virginia (mi mamá), Ana Angélica (que trabaja conmigo en el despacho y es mamá del ciudadano Winston Smith), el propio Winston y yo.
Mientras Winston nadaba en la alberca, todos los demás nos volcamos a desmantelar la casa.
Qué duro.
Entre otras cosas, me tocó empaquetar la biblioteca de Lucina. Llené veinte cajas de libros. Libros leídos, se notaba, libros que habían sido disfrutados. Sus gustos se podían englobar en cuatro grandes temas: literatura latinoamericana, psicología, esoterismo y administración pública. Toda una vida de lectura confinada a veinte cajas de cartón que serán almacenadas en alguna bodega.
Luego seguí con la cocina y la sala. Una a una, las piezas de su vajilla, los adornos de su casa, fueron envueltos en periódico para ser sepultados en un ataúd de cartón.
La persona que amas puede desaparecer, dijo alguna vez Charly García. Alguna vez, todos nosotros estaremos muertos, dejando una ausencia y montón de objetos acumulados durante nuestra vida.
¿Quién estará ahí para envolver mis libros? ¿Quién empacará mis robots de juguete?
La casa quedó casi lista. La pareja de inquilinos decidió al final no rentar, pero fue un buen empujón para que Cynthia se decidiera a desmontarla.
Quedé impresionado con la cantidad de ropa que sacaron de los closets. Cientos de vestidos poco usados que fueron donados a una institución. Decenas de cajones llenos de esas cosas que uno nunca tira pero que se acumulan como el acervo de un museo sin tema.
Pero lo importante es que la casa quedó lista para sus nuevos ocupantes. ¿Hay allá afuera alguien interesado? ¿Alguien la quiere rentar por un fin de semana?
Por lo pronto, con los recuerdos encajonados, las heridas no duelen menos, pero se disimulan más.
Descanse en paz, Lucina Gutiérrez.
El músico chiflado
Murió Rigo Tovar. Ahora todo mundo lo va a catalogar como un genio olvidado. No estoy muy seguro de que lo haya sido, pero sí de que fue un personaje central de la cultura popular de nuestro país en los 70. Y un letrista muy divertido. Sin duda, un gran maestro del art nacó. Larga vida a nuestro Stevie Wonder...
martes, marzo 15, 2005
El cementerio de los sueños
Escribí este texto hace casi siete años. Uf, el tiempo, efectivamente, lo destruye todo. Es uno de mis primeros cuentos y permancía inédito. Hace poco, José Luis Zárate me dijo que le parecía un buen cuento de terror, y estoy de acuerdo con él (en lo de que es de terror, si es bueno no me corresponde decirlo a mí). Aquí va tal cual fue escrito (creo que mi vida ha cambiado para bien). Espero que les guste...
Es 1989 y estoy en el concierto de Mecano en las canchas de futbol de la Univerdad del Valle de México, campus Tlalpan. Tengo diecisiete años. Allá afuera hay un clima político enrarecido, Bartlett acaba de robarse las elecciones para Salinas, pero esta noche lo único que nos importa es la canción con la que abrirán.
En el concierto me encuentro a Alexis, que es algo así como el hippy de mi salón.
Yo era el weirdo.
En 1997 Alexis se casó con su novia de toda la vida. No me invitaron a la boda, por que llevaba casi diez años de no ver a Alexis, pero resulta que quien ahora es su esposa es amiga de toda la vida de una de mis tres jefas. El día de la boda, que fue entre semana, después de la ceremonia mi jefa llegó a describir al novio. Yo supe inmediatamente que era mi ex compañero de prepa.
Mecano abre con Héroes de la Antártida.
Había invitado a Eugenia al concierto, pero me suspendió a última hora (era una época de mi vida en la que todas las mujeres parecían suspenderme a última hora de manera sistemática) por lo que tuve que decirle a Omar que fuera con mi boleto, con la condición de que me pagara después.
Omar nunca me pagó. En 1993 se casó con la segunda mujer por la que más he sufrido en mi vida.
También vienen Maty con Manuel (a quienes yo había presentado) y Miguel Angel con Marisol. No hay sillas ni gradas, sólo el campo de futbol.
Marisol es la mujer por la que más he sufrido en mi vida.
Omar se casó con Lola por que ella estaba embarazada.
Hay una niña de unos diez años que va con su mamá. Antes de empezar el concierto, todo mundo está sentado en el pasto, pero cuando se apagan las luces para que salga Mecano, todos se ponen de pie. Me imagino que la niña no ve nada.
Exceptuando a Marisol, todas las mujeres que me gustaron en la prepa acabaron saliendo y/o acostándose con Omar.
En 1990 fui por primera vez a un antro punk. Al principio me impresionó mucho el slam, pensé que se estaban peleando.
Luego me gustó.
Me sé las letras de todas las canciones, tengo todos los discos de Mecano. Es el mejor grupo de pop en español.
En mi prepa, tradicionalmente, el último día de clases los alumnos de cuarto y quinto pagaban una hora de mariachis a los de sexto a manera de despedida. El primer año que me tocó tal costumbre, me vi en medio de mis compañeros que cantaban con gran sentimiento El rey, Paloma negra, El son de la negra y demás. No me sabía ni una sola.
Fue la primera vez que me di cuenta que no pertenecía a ese mundo.
El antro se llamaba el LUCC, acrónimo de La última carcajada de la Cumbancha. Cada semana tocaba un grupo diferente. Varias de esas bandas, con el tiempo, se volvieron estrellas del rock nacional.
Eugenia fue la primera mujer a la que le propuse ser novios. También fue la primera en rechazarme. La dejé de ver. Años después supe que su papá había estado muy enfermo, al borde de la tumba. En 1996 andaba por su casa. Pasé enfrente. Descubrí la puerta de madera en total decadencia, el mismo malibú de los setenta que tenían diez años antes estacionado enfrente.
Supongo que su papá murió.
No volví a ver a ninguno de mis compañeros de la prepa. Todos se hicieron abogados, ingenieros, médicos o arquitectos. Gente de bien.
El primer grupo que vi en el LUCC fue Café Tacuba.
Después de 1991 no bailé otra cosa que no fuera slam.
Nunca he visto a Ana Torroja desde tan cerca, Estoy enamorado de ella por su voz.
Manuel se fue a vivr a Guadalajara, Maty se casó con el último de lo que parecía una secuencia interminable de novios. Tampoco fui invitado a esa boda.
Salí con Marisol cerca de seis meses, pero nunca le gusté. Le pedí dos veces que fuera mi novia. Siempre dijo no, argumentando que no quería lastimarme. Un día no soporté más: dejé de buscarla. Al poco tiempo Sting vino por primera vez a México. Era 1991. Yo estaba en la universidad.
En 1994 aparecieron los zapatistas. Habíamos vivido en un engaño que Salinas nos vendió, un sueño que compramos gustosos.
Y mientras bailamos al ritmo de Las curvas de esa chica, todo se está yendo a la chingada, pero no nos importa.
En 1998 se rumoraba que Omar estaba en la cárcel por vender cocaína en Cancún.
Uno de los novios de Maty la embarazó. Intentó inducirse un aborto con pastillas. No lo logró. Me dediqué a buscarle un doctor que le practicara un legrado o algo así. Al final, ella se consiguió un médico por su lado.
Me volví un remedo de punkie. Todo lo punkie que puede serse en un colegio de hermanos maristas. Pero jamás fui hippy.
Años después no podía recordar qué canciones tocó Mecano ni en qué orden, ni siquiera con cuál cerró el concierto. Sólo recuerdo la primera.
Un día me encontré a Alexis en el LUCC. Tocaba la Maldita Vecindad. Él estaba empapado en sudor. Había estado en medio del slam.
Nacho Cano está tocando un solo de guitarra. Con el cabello largo parece miembro de Poison o Bon Jovi. De Mötley Crüe no.
En 1995 vino Slayer a México. Fui con un amigo a comprar los boletos junto a donde estaba el LUCC. En la cola había puros chavitos de quince años. Fue la primera vez que me sentí viejo. Tenía veintitrés años
¿Y si no quiero ser un yuppie? ¿Y si no deseo ser un slacker el resto de mi vida? ¿Qué tal que quiero algo más, pero no lo encuentro?
Lola se separó de Omar y Marisol es ejecutiva de American Express.
Barco a Venus es una de mis canciones preferidas.
En 1996 me encontré a Raúl, un amigo de la secundaria y la prepa que se hizo ingeniero. Él me dijo "simpre me pareciste todo un hippy".
Nirvana me devolvió, en 1991, la fe en el rock.
Mucho tiempo después supe que Barco a Venus trataba sobre un adicto a la heroína.
Kurt Cobain era adicto a la heroína.
En medio del concierto me pongo a pensar que los ochenta se están acabando, y me invade una sensación meláncolica por el fin de la década. Sólo espero que los noventa sean mejores.
El primer CD que compré fue el ...And Justice For All, de Metallica. En ese momento no lo entendí. Era 1990. Al correr de los años fui comprando los discos de Mecano que tenía en vinil en su re edición digital.
En 1998 fui a una fiesta de gente a la que frecuentaba a inicios de los noventa. Me incomodó ver a todos convertidos en adultos funcionales. ¿O seré yo el que sigue siendo un adolescente inmaduro, un inadapatado?
Cobain murió en 1994. Mecano se deshizo unos años antes.
¿Dónde está el cementerio de los sueños de juventud? ¿A dónde van a dar cuando nos quedan chicos? ¿En dónde está mi deseo de ser astronauta, dónde quedó mi ilusión de volverme detective?
El último vinil que compre fue el ...But seriously de Phill Collins.
Algún día, todos los que estuvimos en ese concierto de Mecano vamos a estar muertos. Incluida la niña que no veía nada.
Lo de Cobain me hizo llorar, lo de Mecano no.
"¿Les gustó?" preguntamos unos a otros cuando se prenden las luces y sabemos que el concierto terminó. No tocaron Mosquito, que es mi favorita, pero estuvo poca madre. El lunes tengo examen, pero ya estudiaré el fin de semana.
Tengo mucho tiempo por delante...
Escribí este texto hace casi siete años. Uf, el tiempo, efectivamente, lo destruye todo. Es uno de mis primeros cuentos y permancía inédito. Hace poco, José Luis Zárate me dijo que le parecía un buen cuento de terror, y estoy de acuerdo con él (en lo de que es de terror, si es bueno no me corresponde decirlo a mí). Aquí va tal cual fue escrito (creo que mi vida ha cambiado para bien). Espero que les guste...
Es 1989 y estoy en el concierto de Mecano en las canchas de futbol de la Univerdad del Valle de México, campus Tlalpan. Tengo diecisiete años. Allá afuera hay un clima político enrarecido, Bartlett acaba de robarse las elecciones para Salinas, pero esta noche lo único que nos importa es la canción con la que abrirán.
En el concierto me encuentro a Alexis, que es algo así como el hippy de mi salón.
Yo era el weirdo.
En 1997 Alexis se casó con su novia de toda la vida. No me invitaron a la boda, por que llevaba casi diez años de no ver a Alexis, pero resulta que quien ahora es su esposa es amiga de toda la vida de una de mis tres jefas. El día de la boda, que fue entre semana, después de la ceremonia mi jefa llegó a describir al novio. Yo supe inmediatamente que era mi ex compañero de prepa.
Mecano abre con Héroes de la Antártida.
Había invitado a Eugenia al concierto, pero me suspendió a última hora (era una época de mi vida en la que todas las mujeres parecían suspenderme a última hora de manera sistemática) por lo que tuve que decirle a Omar que fuera con mi boleto, con la condición de que me pagara después.
Omar nunca me pagó. En 1993 se casó con la segunda mujer por la que más he sufrido en mi vida.
También vienen Maty con Manuel (a quienes yo había presentado) y Miguel Angel con Marisol. No hay sillas ni gradas, sólo el campo de futbol.
Marisol es la mujer por la que más he sufrido en mi vida.
Omar se casó con Lola por que ella estaba embarazada.
Hay una niña de unos diez años que va con su mamá. Antes de empezar el concierto, todo mundo está sentado en el pasto, pero cuando se apagan las luces para que salga Mecano, todos se ponen de pie. Me imagino que la niña no ve nada.
Exceptuando a Marisol, todas las mujeres que me gustaron en la prepa acabaron saliendo y/o acostándose con Omar.
En 1990 fui por primera vez a un antro punk. Al principio me impresionó mucho el slam, pensé que se estaban peleando.
Luego me gustó.
Me sé las letras de todas las canciones, tengo todos los discos de Mecano. Es el mejor grupo de pop en español.
En mi prepa, tradicionalmente, el último día de clases los alumnos de cuarto y quinto pagaban una hora de mariachis a los de sexto a manera de despedida. El primer año que me tocó tal costumbre, me vi en medio de mis compañeros que cantaban con gran sentimiento El rey, Paloma negra, El son de la negra y demás. No me sabía ni una sola.
Fue la primera vez que me di cuenta que no pertenecía a ese mundo.
El antro se llamaba el LUCC, acrónimo de La última carcajada de la Cumbancha. Cada semana tocaba un grupo diferente. Varias de esas bandas, con el tiempo, se volvieron estrellas del rock nacional.
Eugenia fue la primera mujer a la que le propuse ser novios. También fue la primera en rechazarme. La dejé de ver. Años después supe que su papá había estado muy enfermo, al borde de la tumba. En 1996 andaba por su casa. Pasé enfrente. Descubrí la puerta de madera en total decadencia, el mismo malibú de los setenta que tenían diez años antes estacionado enfrente.
Supongo que su papá murió.
No volví a ver a ninguno de mis compañeros de la prepa. Todos se hicieron abogados, ingenieros, médicos o arquitectos. Gente de bien.
El primer grupo que vi en el LUCC fue Café Tacuba.
Después de 1991 no bailé otra cosa que no fuera slam.
Nunca he visto a Ana Torroja desde tan cerca, Estoy enamorado de ella por su voz.
Manuel se fue a vivr a Guadalajara, Maty se casó con el último de lo que parecía una secuencia interminable de novios. Tampoco fui invitado a esa boda.
Salí con Marisol cerca de seis meses, pero nunca le gusté. Le pedí dos veces que fuera mi novia. Siempre dijo no, argumentando que no quería lastimarme. Un día no soporté más: dejé de buscarla. Al poco tiempo Sting vino por primera vez a México. Era 1991. Yo estaba en la universidad.
En 1994 aparecieron los zapatistas. Habíamos vivido en un engaño que Salinas nos vendió, un sueño que compramos gustosos.
Y mientras bailamos al ritmo de Las curvas de esa chica, todo se está yendo a la chingada, pero no nos importa.
En 1998 se rumoraba que Omar estaba en la cárcel por vender cocaína en Cancún.
Uno de los novios de Maty la embarazó. Intentó inducirse un aborto con pastillas. No lo logró. Me dediqué a buscarle un doctor que le practicara un legrado o algo así. Al final, ella se consiguió un médico por su lado.
Me volví un remedo de punkie. Todo lo punkie que puede serse en un colegio de hermanos maristas. Pero jamás fui hippy.
Años después no podía recordar qué canciones tocó Mecano ni en qué orden, ni siquiera con cuál cerró el concierto. Sólo recuerdo la primera.
Un día me encontré a Alexis en el LUCC. Tocaba la Maldita Vecindad. Él estaba empapado en sudor. Había estado en medio del slam.
Nacho Cano está tocando un solo de guitarra. Con el cabello largo parece miembro de Poison o Bon Jovi. De Mötley Crüe no.
En 1995 vino Slayer a México. Fui con un amigo a comprar los boletos junto a donde estaba el LUCC. En la cola había puros chavitos de quince años. Fue la primera vez que me sentí viejo. Tenía veintitrés años
¿Y si no quiero ser un yuppie? ¿Y si no deseo ser un slacker el resto de mi vida? ¿Qué tal que quiero algo más, pero no lo encuentro?
Lola se separó de Omar y Marisol es ejecutiva de American Express.
Barco a Venus es una de mis canciones preferidas.
En 1996 me encontré a Raúl, un amigo de la secundaria y la prepa que se hizo ingeniero. Él me dijo "simpre me pareciste todo un hippy".
Nirvana me devolvió, en 1991, la fe en el rock.
Mucho tiempo después supe que Barco a Venus trataba sobre un adicto a la heroína.
Kurt Cobain era adicto a la heroína.
En medio del concierto me pongo a pensar que los ochenta se están acabando, y me invade una sensación meláncolica por el fin de la década. Sólo espero que los noventa sean mejores.
El primer CD que compré fue el ...And Justice For All, de Metallica. En ese momento no lo entendí. Era 1990. Al correr de los años fui comprando los discos de Mecano que tenía en vinil en su re edición digital.
En 1998 fui a una fiesta de gente a la que frecuentaba a inicios de los noventa. Me incomodó ver a todos convertidos en adultos funcionales. ¿O seré yo el que sigue siendo un adolescente inmaduro, un inadapatado?
Cobain murió en 1994. Mecano se deshizo unos años antes.
¿Dónde está el cementerio de los sueños de juventud? ¿A dónde van a dar cuando nos quedan chicos? ¿En dónde está mi deseo de ser astronauta, dónde quedó mi ilusión de volverme detective?
El último vinil que compre fue el ...But seriously de Phill Collins.
Algún día, todos los que estuvimos en ese concierto de Mecano vamos a estar muertos. Incluida la niña que no veía nada.
Lo de Cobain me hizo llorar, lo de Mecano no.
"¿Les gustó?" preguntamos unos a otros cuando se prenden las luces y sabemos que el concierto terminó. No tocaron Mosquito, que es mi favorita, pero estuvo poca madre. El lunes tengo examen, pero ya estudiaré el fin de semana.
Tengo mucho tiempo por delante...
sábado, marzo 12, 2005
No cabe duda, los ochenta fueron muy malos años para ser adolescente.
Hace una semana, estuve en una reunión en donde todos, excepto dos chicas (una de ellas Cynthia) fuimos adolescentes en la famosa década perdida.
Horror.
Nuestro imaginario colectivo es horrendo. A ello hay que añadir que varios de los presentes crecieron en Satélite, suburbio de la ciudad de México que más bien debió haber estado en Los Ángeles.
Varios de los presentes (entres quienes se hallaba la misteriosa Camila (y cuya identidad no revelaré) se pusieron a hablar de antros, discotecas y tardeadas. Fue uno de los momentos más animados de la noche, si bien junto a a mis amigos Bachan y Carcass guardamos el respetuoso silencio del ignorante. Trío de nerds, ninguno de nosotros pisamos jamás ni el Magic, ni el News ni el Stock ni el Danzoo en sus años de gloria.
(Yo era más público de Rockotitlán y el LUCC. Just for the record).
Los ochenta. Qué horror.
Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Miguel de la Madrid, Salinas, Maradona, Madonna, Ghostbusters, Swatch, Top Siders, Trapper Keeper, Disco Jackson, Miami Vice, Cindy Lauper, Plaza Universidad, Depeche Mode, The CUre, Los Angeles 84, Seúl 88, México 86, Max Headroom, Nagel, Flans, Magnum P.I., Dallas, Falcon Crest, Odisea Burbujas, Las películas con Pedrito Fernández y Lucerito, las mallas fosforescentes, Mecano, Twisted Sister, Lionel Richie, Emmanuel, Buckaroo Banzai, Atari 2600, Intellivision, Pac Man, Fama, Laura Brannigan, Pat Benatar, Parchís, Menudo, Thundercats, Gigí, Commodore 64, XE-TU, agh, qué asco...
Y sin embargo, siento tener pendiente ciertas cosas con los 80. Hay algunas bandas que recuperaría. Mi película favorita es del 82. Fui a mi primer concierto y di mi primer beso en esos años.
Creo que me ocuparé en un par de posts sobre estos años...
Hace una semana, estuve en una reunión en donde todos, excepto dos chicas (una de ellas Cynthia) fuimos adolescentes en la famosa década perdida.
Horror.
Nuestro imaginario colectivo es horrendo. A ello hay que añadir que varios de los presentes crecieron en Satélite, suburbio de la ciudad de México que más bien debió haber estado en Los Ángeles.
Varios de los presentes (entres quienes se hallaba la misteriosa Camila (y cuya identidad no revelaré) se pusieron a hablar de antros, discotecas y tardeadas. Fue uno de los momentos más animados de la noche, si bien junto a a mis amigos Bachan y Carcass guardamos el respetuoso silencio del ignorante. Trío de nerds, ninguno de nosotros pisamos jamás ni el Magic, ni el News ni el Stock ni el Danzoo en sus años de gloria.
(Yo era más público de Rockotitlán y el LUCC. Just for the record).
Los ochenta. Qué horror.
Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Miguel de la Madrid, Salinas, Maradona, Madonna, Ghostbusters, Swatch, Top Siders, Trapper Keeper, Disco Jackson, Miami Vice, Cindy Lauper, Plaza Universidad, Depeche Mode, The CUre, Los Angeles 84, Seúl 88, México 86, Max Headroom, Nagel, Flans, Magnum P.I., Dallas, Falcon Crest, Odisea Burbujas, Las películas con Pedrito Fernández y Lucerito, las mallas fosforescentes, Mecano, Twisted Sister, Lionel Richie, Emmanuel, Buckaroo Banzai, Atari 2600, Intellivision, Pac Man, Fama, Laura Brannigan, Pat Benatar, Parchís, Menudo, Thundercats, Gigí, Commodore 64, XE-TU, agh, qué asco...
Y sin embargo, siento tener pendiente ciertas cosas con los 80. Hay algunas bandas que recuperaría. Mi película favorita es del 82. Fui a mi primer concierto y di mi primer beso en esos años.
Creo que me ocuparé en un par de posts sobre estos años...
miércoles, marzo 02, 2005
El Chamaco
El Museo Soumaya de Plaza Cuicuilco ha montado una exposición sobre Miguel Covarrubias, compuesta principalmente por la colección de Carlos Monsiváis.
Covarrubias (1904?1957), conocido en su tiempo como el Chamaco por lo joven que empezó a chambear, es sin duda una de las mentes creativas más importantes de la primera mitad del siglo XX.
Caricaturista, ilustrador, etnólogo, arqueólogo, escenógrafo, diseñador de vestuario, funcionario cultural, coleccionista de arte y promotor de la danza, este inquieto personaje se lanzó a los 21 años a Nueva York a probar fortuna, con una combinación tan afortunada de talento, trabajo y buena suerte que pronto se convirtió en uno de los más importantes moneros de la urbe de hierro, desde entonces centro del mundo occidental.
Hasta la fecha, Covarrubias es recordado como uno de los grandes caricaturistas que ha participado en la pretigiosa revista The New Yorker. Hasta donde sé, desde entonces sólo otros dos mexicanos, Abel Quezada y Santiago Coen.
La absoluta elegancia de los trazos art déco de Covarrubias, su paleta cromática y sobre todo el espectacular parecido de sus retratos son sorprendentes.
Como si haber conquistado Nueva York no hubiera sido suficiente, Mr. Covarrubias vivió varios años en lugares tan exóticos como Bali o el istmo de Tehuantepec, docuimentando usos y costumbres de sus habitantes y publicando varios libros al respecto. Estuvo involucrado en la exploración y clasificación de varios lugares arqueológicos y dedicó la última parte de su vida a la dirección de danza del INBA, siendo su período recordado como la edad de oro de la danza en nuestro país.
Pero lo más importante para mí es que al ver sus dibujos me doy cuenta de lo mucho que me falta por aprender, del largo camino que hay que recorrer para acaso aspirar a generar trabajo que empiece a tener cierta calidad. Al ver trabajo como el de este sujeto, me siento un vulgar aficionado.
Una exposición muy recomendable que vale la pena visitar, pese a su casi mezquina brevedad (estará hasta el 30 de abril).
El Soñador en Big Bang
Televisa acaba de lanzar una nueva revista infantil, Big Bang, a la que han invitado a varios moneros a participar haciendo comics. La primera serie con que colaboro, El Soñador apareció esta misma semana y los dos capítulos que la completan se publicarán semanalmente en los siguientes números. Es un intento de rescatar los viejos comics de aventuras. Espero que le guste a quienes se topen con ella. Comentarios al mail que aparece en esta página.
El Museo Soumaya de Plaza Cuicuilco ha montado una exposición sobre Miguel Covarrubias, compuesta principalmente por la colección de Carlos Monsiváis.
Covarrubias (1904?1957), conocido en su tiempo como el Chamaco por lo joven que empezó a chambear, es sin duda una de las mentes creativas más importantes de la primera mitad del siglo XX.
Caricaturista, ilustrador, etnólogo, arqueólogo, escenógrafo, diseñador de vestuario, funcionario cultural, coleccionista de arte y promotor de la danza, este inquieto personaje se lanzó a los 21 años a Nueva York a probar fortuna, con una combinación tan afortunada de talento, trabajo y buena suerte que pronto se convirtió en uno de los más importantes moneros de la urbe de hierro, desde entonces centro del mundo occidental.
Hasta la fecha, Covarrubias es recordado como uno de los grandes caricaturistas que ha participado en la pretigiosa revista The New Yorker. Hasta donde sé, desde entonces sólo otros dos mexicanos, Abel Quezada y Santiago Coen.
La absoluta elegancia de los trazos art déco de Covarrubias, su paleta cromática y sobre todo el espectacular parecido de sus retratos son sorprendentes.
Como si haber conquistado Nueva York no hubiera sido suficiente, Mr. Covarrubias vivió varios años en lugares tan exóticos como Bali o el istmo de Tehuantepec, docuimentando usos y costumbres de sus habitantes y publicando varios libros al respecto. Estuvo involucrado en la exploración y clasificación de varios lugares arqueológicos y dedicó la última parte de su vida a la dirección de danza del INBA, siendo su período recordado como la edad de oro de la danza en nuestro país.
Pero lo más importante para mí es que al ver sus dibujos me doy cuenta de lo mucho que me falta por aprender, del largo camino que hay que recorrer para acaso aspirar a generar trabajo que empiece a tener cierta calidad. Al ver trabajo como el de este sujeto, me siento un vulgar aficionado.
Una exposición muy recomendable que vale la pena visitar, pese a su casi mezquina brevedad (estará hasta el 30 de abril).
El Soñador en Big Bang
Televisa acaba de lanzar una nueva revista infantil, Big Bang, a la que han invitado a varios moneros a participar haciendo comics. La primera serie con que colaboro, El Soñador apareció esta misma semana y los dos capítulos que la completan se publicarán semanalmente en los siguientes números. Es un intento de rescatar los viejos comics de aventuras. Espero que le guste a quienes se topen con ella. Comentarios al mail que aparece en esta página.
viernes, febrero 25, 2005
Jóvenes escritores en la Feria del Libro del Palacio de Minería
Todos los años, la Feria del libro de Minería, acaso la de más arraigo en nuestra ciudad, organiza entre otroas muchas actividades un ciclo de conferencias en la que invitan a escritores jóvenes (creo que el término se refiere a la gente que está iniciando su carrera) a charlar con los lectores acompañado de un moderador, normalmente un un colega y amigo del autor, en una plática informal.
Este año he tenido el honor de ser invitado, junto a muy distinguidos colegas, entre otros Fabrizio Mejía Madrid, Álvaro Enrigue (de quien soy un entusiasta lector), mi amiga Julieta García y Tomás Granados, entre otros. La programación completa puede verse aqui.
En mi caso, platicaré con Gerardo Sifuentes, quien no sólo me animó a escribir cuando descubrí que ya estaba publicando desde muy joven teniendo dos años menos que yo, sino además ha sido un gran amigo desde que nos conocimos en un congreso de ciencia ficción en Tlaxcala, hace casi diez años.
La cita es a las 5 de la tarde del sábado 5 de marzo, en el auditorio 2 de la feria. Ojalá puedan asistir para vernos o conocernos.
Todos los años, la Feria del libro de Minería, acaso la de más arraigo en nuestra ciudad, organiza entre otroas muchas actividades un ciclo de conferencias en la que invitan a escritores jóvenes (creo que el término se refiere a la gente que está iniciando su carrera) a charlar con los lectores acompañado de un moderador, normalmente un un colega y amigo del autor, en una plática informal.
Este año he tenido el honor de ser invitado, junto a muy distinguidos colegas, entre otros Fabrizio Mejía Madrid, Álvaro Enrigue (de quien soy un entusiasta lector), mi amiga Julieta García y Tomás Granados, entre otros. La programación completa puede verse aqui.
En mi caso, platicaré con Gerardo Sifuentes, quien no sólo me animó a escribir cuando descubrí que ya estaba publicando desde muy joven teniendo dos años menos que yo, sino además ha sido un gran amigo desde que nos conocimos en un congreso de ciencia ficción en Tlaxcala, hace casi diez años.
La cita es a las 5 de la tarde del sábado 5 de marzo, en el auditorio 2 de la feria. Ojalá puedan asistir para vernos o conocernos.
jueves, febrero 24, 2005
Gonzo's dead, baby. Gonzo's dead...
Muy tarde pero no por ello inoportuno resulta el comentar la muerte de dos escritores.
Hunter S. Thompson, el creador del llamado periodismo Gonzo y autor, entre otros libros, del alucinante Fear and Loathing in las Vegas, en el que se basara la película homónima de Terry Gilliam y que no pude acabar de ver por que me mareé (parece ser muy popular entre la comunidad drogata).
El sr. Thompson fue hallado muerto, se pegó un tiro mientras su esposa salió de la casa.
Uf.
También murió Guillermo Cabrera Infante, no sólo uno de los grandes autores cubanos del llamado boom latinoamericano, sino además una de las primeras voces críticas de la revolución (lo que le costó cargar con el epíteto de gusano durante el resto de su vida y no volver a su natal La Habana tras exiliarse en los 60).
La obra de ambos es digna de leerse, acaso se trata de dos rostros totalmente opuestos de la cultura. Justo hace poco leí Cine o Sardina, de Cabrera Infante, y aunque para muchos es una obra menor, yo lo hallé muy ameno y divertido.
En fin, ojalá se encuentren en el cielo de los escritores...
Muy tarde pero no por ello inoportuno resulta el comentar la muerte de dos escritores.
Hunter S. Thompson, el creador del llamado periodismo Gonzo y autor, entre otros libros, del alucinante Fear and Loathing in las Vegas, en el que se basara la película homónima de Terry Gilliam y que no pude acabar de ver por que me mareé (parece ser muy popular entre la comunidad drogata).
El sr. Thompson fue hallado muerto, se pegó un tiro mientras su esposa salió de la casa.
Uf.
También murió Guillermo Cabrera Infante, no sólo uno de los grandes autores cubanos del llamado boom latinoamericano, sino además una de las primeras voces críticas de la revolución (lo que le costó cargar con el epíteto de gusano durante el resto de su vida y no volver a su natal La Habana tras exiliarse en los 60).
La obra de ambos es digna de leerse, acaso se trata de dos rostros totalmente opuestos de la cultura. Justo hace poco leí Cine o Sardina, de Cabrera Infante, y aunque para muchos es una obra menor, yo lo hallé muy ameno y divertido.
En fin, ojalá se encuentren en el cielo de los escritores...
Y ahora, para compensar, cosas o personas que adoro...
...contar histrorias (escritas o dibujadas).
...los comics.
...viajar.
...la comida japonesa.
...el color azul.
...Salvador Dalí.
...Kurt Vonnegut.
...Seth, Miguel Covarrubias, Abel Quesada, Yves Chaland, Tim Burton, Germán Butze, Robert Crumb, Max y Gary Baseman (moneros que han influido en mi estilacho o he copiado cínicamente).
...la ciencia ficción.
...consolar a un niño que sufre.
...ir a un buen museo.
...las novelas de Philip K. Dick.
...las películas de Jim Jarmusch y Alex Delaiglesia.
...los discos de Rob Zombie.
...el día de muertos/Halloween.
...un par de calcetas de algodón limpias.
...el jazz.
...por supuesto, ir al cine.
...Canadá.
...Bruselas.
...las esculturas de Javier Marín.
...las fotos de Diane Arbus.
...Marcel Marceau.
...Sergio Aragonés.
...Dan Clowes.
...Mark Ryden.
...XNO, king of monsters.
...los robots de juguete japoneses de la posguerra.
...Alejandro Jodorowski.
...Barbara Kruger.
...Isabella Santacroce.
...Björk.
...el punk rock.
...Café Tacvba.
...la estética de los años 50.
...el Santo (y sus películas).
...los grabados de Posada.
...Joaquín Clausell.
...Jack Kirby.
...William Burroughs.
...las ciencias (especialmente la biología y la astronomía).
...Chema Hipólito.
...los diablitos y esqueletos de papel maché.
...leer.
...las mujeres de piel blanca y cabello oscuro.
...las noches de cielo estrellado.
...Godzilla.
...Andrés Bustamante.
...Bullwinkle.
...Ministry.
...la coca-cola.
...los insectos.
...los autos de los 40s?50s
...las Mac.
...Modigliani.
...Andy Warhol.
...Roy Liechtenstein.
...Jack Womack.
...Bruce Sterling.
...mis amigos y amigas (y a mis enemigos, qué demonios...)
...al resto de la humanidad (siempre y cuando no los odie).
...contar histrorias (escritas o dibujadas).
...los comics.
...viajar.
...la comida japonesa.
...el color azul.
...Salvador Dalí.
...Kurt Vonnegut.
...Seth, Miguel Covarrubias, Abel Quesada, Yves Chaland, Tim Burton, Germán Butze, Robert Crumb, Max y Gary Baseman (moneros que han influido en mi estilacho o he copiado cínicamente).
...la ciencia ficción.
...consolar a un niño que sufre.
...ir a un buen museo.
...las novelas de Philip K. Dick.
...las películas de Jim Jarmusch y Alex Delaiglesia.
...los discos de Rob Zombie.
...el día de muertos/Halloween.
...un par de calcetas de algodón limpias.
...el jazz.
...por supuesto, ir al cine.
...Canadá.
...Bruselas.
...las esculturas de Javier Marín.
...las fotos de Diane Arbus.
...Marcel Marceau.
...Sergio Aragonés.
...Dan Clowes.
...Mark Ryden.
...XNO, king of monsters.
...los robots de juguete japoneses de la posguerra.
...Alejandro Jodorowski.
...Barbara Kruger.
...Isabella Santacroce.
...Björk.
...el punk rock.
...Café Tacvba.
...la estética de los años 50.
...el Santo (y sus películas).
...los grabados de Posada.
...Joaquín Clausell.
...Jack Kirby.
...William Burroughs.
...las ciencias (especialmente la biología y la astronomía).
...Chema Hipólito.
...los diablitos y esqueletos de papel maché.
...leer.
...las mujeres de piel blanca y cabello oscuro.
...las noches de cielo estrellado.
...Godzilla.
...Andrés Bustamante.
...Bullwinkle.
...Ministry.
...la coca-cola.
...los insectos.
...los autos de los 40s?50s
...las Mac.
...Modigliani.
...Andy Warhol.
...Roy Liechtenstein.
...Jack Womack.
...Bruce Sterling.
...mis amigos y amigas (y a mis enemigos, qué demonios...)
...al resto de la humanidad (siempre y cuando no los odie).
miércoles, febrero 23, 2005
Cosas que me matan de la güeva (o que de plano odio)
...el humor oligofrénico de Adal Ramones...
...toda la música ramplona que canta Luis Miguel...
...todos esos genios incoprendidos que ahora pueblan la Condesa (videoastas, instaladores, modelos, diseñadores de moda etc. de ambos géneros).
...la gente que trata mejor a sus mascotas (perros, gatos) que a las personas...
...los traidores...
...la vocación de mártir de AMLO...
...la estupidez de Fox...
...el cinismo de Roberto Madrazo...
...la necedad de Cuahutémoc Cárdenas...
...Santiago Creel...
...Elba Esther...
...y el Jefe Diego (campeón de campeones)
...la gente que habla en el cine...
...y más aún los que no apagan sus celulares...
...los artistillas pretenciosos, poetastros o escritores en ciernes que se siente iluminados pero son incapaces de publicar un libro...
...los que se asumen como poetas exquisitos...
...la gente que se supone más inteligente de lo que es...
...la izquierda idiota...
...los que siguen defendiendo a Fox...
... Carlos Imaz, Rosario Robles, René Bejarano y todos aquellos políticos de izquierda que apenas llegaron al poder, se comportaron como la peor ralea priísta...
...la gente que no lee pero se sabe de memoria la programación de Televisa (especialmente las telenovelas)...
...o de TV Azteca, que es aún peor...
...todas esas empresas que emiten sus pagos los viernes por la tarde para jinetearte tu lana...
...las personas que frente a una imagen de Picasso dicen"mi hijo de tres años dibuja mejor"...
...la gente que no puede ni ir al baño sin un toque...
... la gente que sólo ha viajado a un solo lugar pero siempre trata de traerlo a colación en sus conversaciones: "Bueno, como aquella vez que estuve en Escárcega..."
...o la que ha viajado mucho y hace lo mismo: "nunca he tomado un café como aquel que bebí una tarde en Falfurrias..."
...la gente que sólo oye rock mexicano...
...la gente que sólo escucha clásica...
...la gente que oye puro guapachá...
...y la que al preguntarle que música oye, responde que 'de todo'...
...y para el caso, la música tropical, la grupera y cualquier ritmo machacón de letra pendeja (Zá, zá, zá, mesa, etc.)...
...todos aquellos fans de la música electrónica que apenas hace unos años sólo escuchaban grunge...
...el resto de la humanidad.
Update, junio 2006: Después de reconciliarnos, Mariana Mejía salió de esta lista. Ella es una mujer magnífica. Lo que sucede es que mi odio es fértil...
...el humor oligofrénico de Adal Ramones...
...toda la música ramplona que canta Luis Miguel...
...todos esos genios incoprendidos que ahora pueblan la Condesa (videoastas, instaladores, modelos, diseñadores de moda etc. de ambos géneros).
...la gente que trata mejor a sus mascotas (perros, gatos) que a las personas...
...los traidores...
...la vocación de mártir de AMLO...
...la estupidez de Fox...
...el cinismo de Roberto Madrazo...
...la necedad de Cuahutémoc Cárdenas...
...Santiago Creel...
...Elba Esther...
...y el Jefe Diego (campeón de campeones)
...la gente que habla en el cine...
...y más aún los que no apagan sus celulares...
...los artistillas pretenciosos, poetastros o escritores en ciernes que se siente iluminados pero son incapaces de publicar un libro...
...los que se asumen como poetas exquisitos...
...la gente que se supone más inteligente de lo que es...
...la izquierda idiota...
...los que siguen defendiendo a Fox...
... Carlos Imaz, Rosario Robles, René Bejarano y todos aquellos políticos de izquierda que apenas llegaron al poder, se comportaron como la peor ralea priísta...
...la gente que no lee pero se sabe de memoria la programación de Televisa (especialmente las telenovelas)...
...o de TV Azteca, que es aún peor...
...todas esas empresas que emiten sus pagos los viernes por la tarde para jinetearte tu lana...
...las personas que frente a una imagen de Picasso dicen"mi hijo de tres años dibuja mejor"...
...la gente que no puede ni ir al baño sin un toque...
... la gente que sólo ha viajado a un solo lugar pero siempre trata de traerlo a colación en sus conversaciones: "Bueno, como aquella vez que estuve en Escárcega..."
...o la que ha viajado mucho y hace lo mismo: "nunca he tomado un café como aquel que bebí una tarde en Falfurrias..."
...la gente que sólo oye rock mexicano...
...la gente que sólo escucha clásica...
...la gente que oye puro guapachá...
...y la que al preguntarle que música oye, responde que 'de todo'...
...y para el caso, la música tropical, la grupera y cualquier ritmo machacón de letra pendeja (Zá, zá, zá, mesa, etc.)...
...todos aquellos fans de la música electrónica que apenas hace unos años sólo escuchaban grunge...
...el resto de la humanidad.
Update, junio 2006: Después de reconciliarnos, Mariana Mejía salió de esta lista. Ella es una mujer magnífica. Lo que sucede es que mi odio es fértil...
lunes, febrero 21, 2005
Mi morbo es yerba fértil...
...y simplemente no pude evitar ver (ahora que vivimos juntos y Cynthia trajo su TV a casa) el debut de José Gutiérrez Vivó y su noticiero Monitor en la telera.
Patético.
El hombre se resisitió muchos años a hacer televisión, y ahora puedo ver porqué.
En un par de ocasiones he sido invitado a un programa nocturno del corporativo Monitor. Debo decir que los estudios, como estudios de radio, son impresionantes. Pero bastante raboncitos para ser televisión.
Para bien o para mal, CNN ha impuesto un stándard en lo que se refiere a noticias televisadas. La gente espera un conductor guaperas, con un estudio lleno de monitores encendidos en noticieros de todo el mundo e información bursátil deslizándose sobre la pantalla. Pero esto...
Un hombre malencarado y de presencia más bien antipática (con razón hacía radio), con un estudio en el que literalmente sólo hay una mesa y un cartón con el logotipo del notciero, que camina por todo el estudio con una diadema que no se veía desde la edad de oro de Zabludowsky.
Y todas las noticias, o lo poco que vi, ¡Son platicadas!
A veces entran unos gráficos pobrísimos. Para que se den una idea, toda la tipografía que utilizan es Eurostyle (para los que no son diseñadores: se trata de una fuente decorativa que estuvo de gran moda en los 70 cuya gracia es estar inspirada por la forma de un monitor televisivo, muy parecida a la que identifica las estaciones del metro del DF).
Lo triste es que más allá de que se tenga simpatía personal con este personaje, Gutiérrez Vivó ("la voz que México escucha, háganme favor") es un buen periodista.
Me parece que la voracidad que ha llevado a tantos empresarios de los medios a llenarnos de noticieros (queriendo capitalizar la sed imformativa que habrá en el año electoral 2006) no le pasó de largo a este controvertido personaje, y lo que quiere es una tajada de tan suculento pastel.
El hombre que se enoja solo, la versión posmoderna de Roberto Blanco Moheno (aunque menos reaccionario, seamos objetivos) se ha embarcado en lo que creo que será un segundo fracaso en los medios, después del decepcionante "Diario Monitor", que queriendo hacerle competencia al Reforma o el Universal acabó en la liga del Crónica o La Crisis.
No cabe duda, seductor canto el de las sirenas del dinero...
Seré un necio, pero...
Mientras nadie me demuestre lo contrario --y parece que cada vez más las evidencias lo hunden--, Nahúm Acosta se queda en el top ten de los ojetes. Perdón por el francés.
Big Brothermania
Ya no sólo en este blog, ahora en las cabinas de teléfono aparecen volantes pegados instando a la raza a votar por tal o cual fulano ¡para que se quede en la casa de Big Brother!
George Orwell se debe estar retorciendo en su tumba.
...y simplemente no pude evitar ver (ahora que vivimos juntos y Cynthia trajo su TV a casa) el debut de José Gutiérrez Vivó y su noticiero Monitor en la telera.
Patético.
El hombre se resisitió muchos años a hacer televisión, y ahora puedo ver porqué.
En un par de ocasiones he sido invitado a un programa nocturno del corporativo Monitor. Debo decir que los estudios, como estudios de radio, son impresionantes. Pero bastante raboncitos para ser televisión.
Para bien o para mal, CNN ha impuesto un stándard en lo que se refiere a noticias televisadas. La gente espera un conductor guaperas, con un estudio lleno de monitores encendidos en noticieros de todo el mundo e información bursátil deslizándose sobre la pantalla. Pero esto...
Un hombre malencarado y de presencia más bien antipática (con razón hacía radio), con un estudio en el que literalmente sólo hay una mesa y un cartón con el logotipo del notciero, que camina por todo el estudio con una diadema que no se veía desde la edad de oro de Zabludowsky.
Y todas las noticias, o lo poco que vi, ¡Son platicadas!
A veces entran unos gráficos pobrísimos. Para que se den una idea, toda la tipografía que utilizan es Eurostyle (para los que no son diseñadores: se trata de una fuente decorativa que estuvo de gran moda en los 70 cuya gracia es estar inspirada por la forma de un monitor televisivo, muy parecida a la que identifica las estaciones del metro del DF).
Lo triste es que más allá de que se tenga simpatía personal con este personaje, Gutiérrez Vivó ("la voz que México escucha, háganme favor") es un buen periodista.
Me parece que la voracidad que ha llevado a tantos empresarios de los medios a llenarnos de noticieros (queriendo capitalizar la sed imformativa que habrá en el año electoral 2006) no le pasó de largo a este controvertido personaje, y lo que quiere es una tajada de tan suculento pastel.
El hombre que se enoja solo, la versión posmoderna de Roberto Blanco Moheno (aunque menos reaccionario, seamos objetivos) se ha embarcado en lo que creo que será un segundo fracaso en los medios, después del decepcionante "Diario Monitor", que queriendo hacerle competencia al Reforma o el Universal acabó en la liga del Crónica o La Crisis.
No cabe duda, seductor canto el de las sirenas del dinero...
Seré un necio, pero...
Mientras nadie me demuestre lo contrario --y parece que cada vez más las evidencias lo hunden--, Nahúm Acosta se queda en el top ten de los ojetes. Perdón por el francés.
Big Brothermania
Ya no sólo en este blog, ahora en las cabinas de teléfono aparecen volantes pegados instando a la raza a votar por tal o cual fulano ¡para que se quede en la casa de Big Brother!
George Orwell se debe estar retorciendo en su tumba.
jueves, febrero 17, 2005
¡¡¡ARRGH!!
Alguien ha pegado en la pizarra adyacente a esta bitácora un mensaje instando a quienes lean a ¡votar por ella para entrar a Big Brother!
No sé si lo hizo ella misma o fue de manera automática, pero estoy horrorizado. Ni siquiera aquí, en la lejanía de este blog puedo escapar a la estupidez de moda.
Y es que no hay peores drogas que las legales o toleradas, como el tabaco, el alcohol y la televisión.
Creo que si Marx viviera no dudaría en decir que la televisión también es el opio del pueblo. Quizá peor aún: la telera es el chemo del pueblo.
¿Puede haber instrumento más eficaz de control mental?
(Sí, ya sé, ya sé, aquí va otra vez este viejito prematuro que no se mete drogas, no fuma ni bebe y ahora resulta que tampoco ve la tele).
¿Cuánta gente, incluidos los geniales creativos a la orden de Pedro Torres, o los conductores del tal programita conocerán el origen del término Big Brother? ¿Cuántos, si los hay, serán lectores de George Orwell?
¿La chamaquita que posteó su petición de votos habrá leído alguna vez 1984? Por las cosas que pone en el link que dejó, lo dudo:
QUIÉN SOY
soy una persona que le agradan los retos,las peleas y la convivencia honesta, y sincera, me cagan las hipocrecias,la gente sinica y la violencia.;;;;;;,,,me gusta que me cataloguen por ser inteligente, aferrada y necia, y que no hay limites para mi .
QUÉ LOCURA REALIZARÉ
el hecho de perder mi ultimo semestre de la carrera despues de cinco años de friega,es por que estoy dispuesta a hacer lo que sea,sinperdermisvalores (sic).
¿Cinco años en la universidad? ¿Con esa ortografía?
En la misma página aparece la palabra "REBÉLATE". Ahora resulta que la locura, la rebelión (y finalmente la subversión, la disidencia) ¡vienen de Televisa!
Esta muchachita, que se dice dispuesta a lo que sea sin perder sus valores, no tiene empacho en fotografiarse en bikini. ¿Será para allegarse más votos (entre más grandes sus pechos, entre más anchas las caderas, más votos)?
¿A qué se refiere con "sin perder mis valores"? ¿A qué allá adentro se vale intrigar y joder al prójimo pero eso sí, sin encuerarse frente a las cámaras ni tener sexo con nadie?
Qué horror. Lo que haría mucha gente a cambio de un premio económico. Premio que son migajas al lado de lo que PTA, Televisa y todas las empresas comercializadoras de espacios y agencias de publicidad se meten a cambio de que unos cuantos individuos vayan a exhibirse por meses en un encierro claustrofóbico, asediados por el escrutinio de las cámaras todo el tiempo.
Lo diré de nuevo: no veo televisión. Soy enemigo del entretenimiento idiota, del cual la cúspide es la franquicia de Big Brother en manos de Televisa.
Lo siento por esta muchachita y los miles ingenuos más que han hecho cásting. Que dios, si creen en él, se apiade de los elegidos.
Alguien ha pegado en la pizarra adyacente a esta bitácora un mensaje instando a quienes lean a ¡votar por ella para entrar a Big Brother!
No sé si lo hizo ella misma o fue de manera automática, pero estoy horrorizado. Ni siquiera aquí, en la lejanía de este blog puedo escapar a la estupidez de moda.
Y es que no hay peores drogas que las legales o toleradas, como el tabaco, el alcohol y la televisión.
Creo que si Marx viviera no dudaría en decir que la televisión también es el opio del pueblo. Quizá peor aún: la telera es el chemo del pueblo.
¿Puede haber instrumento más eficaz de control mental?
(Sí, ya sé, ya sé, aquí va otra vez este viejito prematuro que no se mete drogas, no fuma ni bebe y ahora resulta que tampoco ve la tele).
¿Cuánta gente, incluidos los geniales creativos a la orden de Pedro Torres, o los conductores del tal programita conocerán el origen del término Big Brother? ¿Cuántos, si los hay, serán lectores de George Orwell?
¿La chamaquita que posteó su petición de votos habrá leído alguna vez 1984? Por las cosas que pone en el link que dejó, lo dudo:
QUIÉN SOY
soy una persona que le agradan los retos,las peleas y la convivencia honesta, y sincera, me cagan las hipocrecias,la gente sinica y la violencia.;;;;;;,,,me gusta que me cataloguen por ser inteligente, aferrada y necia, y que no hay limites para mi .
QUÉ LOCURA REALIZARÉ
el hecho de perder mi ultimo semestre de la carrera despues de cinco años de friega,es por que estoy dispuesta a hacer lo que sea,sinperdermisvalores (sic).
¿Cinco años en la universidad? ¿Con esa ortografía?
En la misma página aparece la palabra "REBÉLATE". Ahora resulta que la locura, la rebelión (y finalmente la subversión, la disidencia) ¡vienen de Televisa!
Esta muchachita, que se dice dispuesta a lo que sea sin perder sus valores, no tiene empacho en fotografiarse en bikini. ¿Será para allegarse más votos (entre más grandes sus pechos, entre más anchas las caderas, más votos)?
¿A qué se refiere con "sin perder mis valores"? ¿A qué allá adentro se vale intrigar y joder al prójimo pero eso sí, sin encuerarse frente a las cámaras ni tener sexo con nadie?
Qué horror. Lo que haría mucha gente a cambio de un premio económico. Premio que son migajas al lado de lo que PTA, Televisa y todas las empresas comercializadoras de espacios y agencias de publicidad se meten a cambio de que unos cuantos individuos vayan a exhibirse por meses en un encierro claustrofóbico, asediados por el escrutinio de las cámaras todo el tiempo.
Lo diré de nuevo: no veo televisión. Soy enemigo del entretenimiento idiota, del cual la cúspide es la franquicia de Big Brother en manos de Televisa.
Lo siento por esta muchachita y los miles ingenuos más que han hecho cásting. Que dios, si creen en él, se apiade de los elegidos.
miércoles, febrero 16, 2005
Nada es lo que parece
Ahora resulta que el tal Nahúm Acosta "no corresponde" al perfil de un informante del narco, que sus paisanos allá en el norte lo consideran buena persona y "servicial" y que su fortuna asciende apenas a dos propiedades y 44 mil pesos en el banco.
Por si fuera poco, la procuraduría local no descarta que la muerte de Stephanie (de la que hablé aquí hace varios días) haya sido un homicidio.
O sea que una vez más este país refrenda su título del "lugar donde las cosas no son lo que parecen".
Qué horror.
Bef, el moralista puritano ataca de nuevo (o las drogas: instrumentos de control político)
Mientras tanto me he afiliado ideológicamente a los punk Straight Edge, es decir, aquellos que no consumen alcohol, tabaco, drogas ni café (los más radicales son veganos y evitan las relaciones sexuales con varias parejas, por lo que los han acusado de mochos y aburridos).
Lo único que puedo alegar a favor del asunto es que no es un movimiento religioso (varios de ellos, incluido un servidor, militamos en las tropas del ateísmo-agnosticismo) y que no me queda duda que todas estas adicciones son sospechosamente "institucionales"; me explico.
Al sistema le conviene que de lunes a viernes te actives estimulándote con dos, tres, seis u ocho tazas de café para que seas productivo, ello sin hablar de la importancia económica que mueve millones de dólares para quienes lo controlan (pero curiosamente devuelve muy poco a las poblaciones cafetaleras de Colombia, Veracruz y demás zonas cafetaleras --coincidentemente, todas en zonas pobres).
Al sistema le conviene que los fines de semana te emborraches. No sólo mueves tu tuercquita del gigantesco engranaje económico que mueve a la industria del chupe (y de nuevo, ¿qué porcentaje de las ganancias de la Bacardí, sin ir más lejos, se reinvierten en escuelas, por ejemplo, en las zonas donde se siembra la caña de azúcar...?), sino que además borracho no piensas.
Al sistema le conviene que te pongas hasta la madre de mota, coca y pastas. Para darse una idea, se calcula que el 10% del PIB de México procede del narcotráfico. El mismo porcentaje que Pemex. ¿Quieres aceitar la gigantesca maquinaria de corrupción del narco? Métete drogas. Al sistema le conviene porque digan lo que digan los apologistas de la droga drogado tampoco piensas (no la inmensa mayría, ni que todos fueran William Burroughs).
Y el tabaco... Bueno, sólo voy a citar lo que dijo un ejecutivo de la Philip Morris: "Cuestan menos de un centavo y son adictivos: el negocio redondo." ¿Debo decir más?
Cuando fumaba, la mejor respuesta que he escuchado de alguien que no lo hacía al ofrecerle un tabiro fue: "No gracias, no fumo porque me hace daño."
Ahora resulta que el tal Nahúm Acosta "no corresponde" al perfil de un informante del narco, que sus paisanos allá en el norte lo consideran buena persona y "servicial" y que su fortuna asciende apenas a dos propiedades y 44 mil pesos en el banco.
Por si fuera poco, la procuraduría local no descarta que la muerte de Stephanie (de la que hablé aquí hace varios días) haya sido un homicidio.
O sea que una vez más este país refrenda su título del "lugar donde las cosas no son lo que parecen".
Qué horror.
Bef, el moralista puritano ataca de nuevo (o las drogas: instrumentos de control político)
Mientras tanto me he afiliado ideológicamente a los punk Straight Edge, es decir, aquellos que no consumen alcohol, tabaco, drogas ni café (los más radicales son veganos y evitan las relaciones sexuales con varias parejas, por lo que los han acusado de mochos y aburridos).
Lo único que puedo alegar a favor del asunto es que no es un movimiento religioso (varios de ellos, incluido un servidor, militamos en las tropas del ateísmo-agnosticismo) y que no me queda duda que todas estas adicciones son sospechosamente "institucionales"; me explico.
Al sistema le conviene que de lunes a viernes te actives estimulándote con dos, tres, seis u ocho tazas de café para que seas productivo, ello sin hablar de la importancia económica que mueve millones de dólares para quienes lo controlan (pero curiosamente devuelve muy poco a las poblaciones cafetaleras de Colombia, Veracruz y demás zonas cafetaleras --coincidentemente, todas en zonas pobres).
Al sistema le conviene que los fines de semana te emborraches. No sólo mueves tu tuercquita del gigantesco engranaje económico que mueve a la industria del chupe (y de nuevo, ¿qué porcentaje de las ganancias de la Bacardí, sin ir más lejos, se reinvierten en escuelas, por ejemplo, en las zonas donde se siembra la caña de azúcar...?), sino que además borracho no piensas.
Al sistema le conviene que te pongas hasta la madre de mota, coca y pastas. Para darse una idea, se calcula que el 10% del PIB de México procede del narcotráfico. El mismo porcentaje que Pemex. ¿Quieres aceitar la gigantesca maquinaria de corrupción del narco? Métete drogas. Al sistema le conviene porque digan lo que digan los apologistas de la droga drogado tampoco piensas (no la inmensa mayría, ni que todos fueran William Burroughs).
Y el tabaco... Bueno, sólo voy a citar lo que dijo un ejecutivo de la Philip Morris: "Cuestan menos de un centavo y son adictivos: el negocio redondo." ¿Debo decir más?
Cuando fumaba, la mejor respuesta que he escuchado de alguien que no lo hacía al ofrecerle un tabiro fue: "No gracias, no fumo porque me hace daño."
sábado, febrero 12, 2005
El museo de las peores portadas de discos
Es real. Tal cosa existe y definitivamente HAY que verlo. Mi favorita personal, la portada de las Frivolous Five.
Es real. Tal cosa existe y definitivamente HAY que verlo. Mi favorita personal, la portada de las Frivolous Five.
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